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Introducción:

En post del avance médico se hacen multitud de barbaridades, más aún en tiempos que todavía gobernaba el salvajismo, más en un siglo XIX donde reinaba en muchas zonas de Gran Bretaña la podredumbre y el hambre. La investigación y el estudio de la medicina estaban en auge, para poder desarrollarla necesitaban un alto número de cuerpos humanos, éstos se conseguían a través de cadáveres. Una práctica que en principio era legal, aprovechando los cuerpos de los reos sentenciados a muerte, pero con el paso del tiempo empezaron a escasear y algunos de los médicos tuvieron que echar mano de una serie de hábitos menos legales, dando comienzo a la época de los ladrones de cadáveres o resucitadores. Hasta llegar al punto de ofrecer un alto precio por estas sugerentes piezas con las que poder estudiar y experimentar.

Llegada a esta parte cronológica, surgen dos “muertos de hambre”, dos personajes ávidos de dinero y la buena vida: William Burke y William Hare. Gracias a sus respectivas parejas entrabaron una peculiar amistad que se segregaba en la opulenta sed de ambición de ambos, en una Edimburgo ahogada por la penuria.

William Burke y William Hare

Una noche, entre las múltiples borracheras protagonizadas por ambas parejas, el azar quiso cruzar la repentina muerte de uno de los vecinos del albergue donde vivía Burke con su mencionada ambición, casualmente un pobre vagabundo sin familia. Ambos esbirros intentaron aprovechar tal desliz para quedarse con el cuerpo del desgraciado mendigo con el fin de venderlo al mejor postor, ¿quién mejor que alguno de esos médicos? El doctor Knox, otra alma sin escrúpulos, fue el elegido, con un precio de siete libras y 10 chelines se cerró el trato.

Ambos compañeros se sorprendieron de su suerte y la prematura rapidez para conseguir un dinero fácil, lo equivalente a seis meses de duro trabajo. La diosa fortuna los había acompañado, pero conseguir más cadáveres era difícil en una Edimburgo con los cementerios totalmente vigilados, decidiendo que ellos mismos tenían que seguir con la diosa.

Fue el comienzo de una gran orgía de asesinatos a cambio de dinero, se transformaron  en una especie de chacales de la plata o demonios del vil metal. Con cada una de sus llegadas con un nuevo cadáver siempre eran recibidos con las manos abiertas por el doctor Knox, poco le importaba su procedencia al doctor, supiese o no la historia escondida tras su muerte.

El reguero de asesinatos no les pasó desapercibidos a la policía, entre 17 y 28 crímenes, con cada nuevo empezaban a estrechar el lazo contra los dos individuos. Las sospechas entre los vecinos por la opulenta vida de ambos acabaría con ellos. Todo ocurrió una noche en la que Burke se propasó en su habitación con una joven prostituta, la paliza, escuchada por sus vecinos fue denunciada a la policía. El cuerpo ya estaba vendido al doctor y cuando la policía interrogó a Burke relató que la sangre encontrada en su habitación correspondía a la menstruación de una joven. No contentos con eso, y con todas las sospechas del mundo, las miras de los policías recayeron en Hare, éste, tras ser interrogado durante horas y horas, lo negaba todo, hasta que la policía le puso sobre la mesa su libertad a cambio de delatar a Burke, Hare no dudó ni un instante y empezó a cantar su propia versión de la historia e inculpó como instigador y ejecutor de todos los asesinatos a Burke: “observamos a las curdas (víctimas) por las calles de Edimburgo y si nos parecía que nadie iba a advertir su ausencia trabábamos amistad y luego los matábamos para llevárselos al doctor Knox, el cuál nunca nos pregunto nada sobre la procedencia de los cuerpos.”

Burke murió en la orca. Al doctor Knox se le puso en libertad pero el desprestigio surgido tras el escándalo y el acaso de los familiares de las víctimas le obligaron huir a Londres, dónde terminó sus días hundido en la miseria. Las compañeras sentimentales de ambos también quedaron en libertad para ser protegidas por la propia policía para no ser linchadas. Y  Hare, gracias al acuerdo, se trasladó a vivir en libertad a Escocia, dónde fue reconocido por un grupo de obreros que le quemó en cal viva, para vivir sus últimos días, ciego y con la cara totalmente desfigurada.

Episodio 8.  Burke y Hare, los ladrones fabricadores de cadáveres.

Narrador: En una de las tabernas de las angostas calles de Edimburgo, se sitúan dos parejas de tortolitos, enfrascados en una altanera conversación, llenas de insultos e improperios entre unos y otros -es lo que tiene el alcohol, altera la sangre de cualquiera, y menos no iban a ser William Burke y William Hare-, eran acusados por sus respectivas cónyuges del escaso dinero que tenían, de la necesidad de un nuevo golpe de suerte como el anterior. Aquel que les reportó una suculenta recompensa por tan poco trabajo, o ninguno.

Hace unos pocos días, el azar les hizo chocar contra el cadáver de un vagabundo, recordando las habladurías que se comentaban en el barrio, se dirigieron a la casa del doctor Knox para cambiar ese entramado de huesos y músculos en otro más aprovechable, exactamente siete libras y diez chelines.

La controversia escondida tras la impureza del acto no causó ningún tipo de remordimientos en ninguno de los dos personajes, ambos estaban repletos de gallardía con los bolsillos llenos de dinero, pero los diversos comentarios de sus respectivas, sumado a que poco a poco el saco se estaba vaciando, dividió sus pensamientos en diversas meditaciones…

Harke: Deberíamos rondar por las calles o ir directamente a usurpar al cementerio.

Burke: Pero ceporro, no te das cuenta de qué están totalmente vigilados, nuestras posibilidades por ese camino son totalmente escasas. Al pasear por las calles miro a los ojos a esos desgraciados y harapientos ancianos o a la prostituta con dientes de conejo que alquila su cuerpo por un poco de pan, y pienso: ¿Quién va a preguntar por ellos si mañana no se cruzan en su camino? Nadie ignorante, nadie.

Esas son nuestras bolsas de dinero, ese es el camino correcto. Aprovecharnos de su desconsolada situación, arrebatarles el sufrimiento de su alma para quedarnos con su codiciado cuerpo.

Harke: Pero…

Burke: No existe pero qué valga, todo sea por un bien mayor.

Harke: De acuerdo.

Narrador: La decisión estaba tomada, no por ambos, Burke siempre tenía la extraña habilidad de conducir los actos de Harke en beneficio propio, desde el primer momento su instinto le hablaba de esa peculiar deficiencia en su personalidad. Ahora lo más importante era encontrar el producto adecuado.

Los días pasaban tan rápidamente como la intranquilidad en ambos hasta que apareció el pobre Joseph “el molinero”. Sin familia, sin amigos, con un cuerpo alto y fuerte que daría un buen peso; ¡era la pieza ideal!

Ambos se aproximaron animadamente a Joseph para invitarle a unas jarras de cerveza en la posada de la pareja de Harke, Margaret. Las cervezas se cambiaron por unos vasos de licor que fueron caldeando un poco más el ambiente. La razón de Joseph se iba nublando, momento en que aprovecharon para sujetarle y llevarle a una de sus habitaciones, le posaron sobre la cama, le sujetaron con una fuerza diabólica mientras Joseph se intentaba revolver cuando un almohadón se estrujaba sobre su cabeza para cederle su respiración. Ahogaban y ahogaban con más fuerza, con suma delicadeza para no dejar ni una marca de violencia sobre su cuerpo, y tras una intensa lucha, el cuerpo del desgraciado dejó de latir.

Como dos rayos amparados por la soledad nocturna se dirigieron a la puerta trasera del estudio del doctor Knox. Al rato, se les volvió a ver salir con 10 libras que llenaban sus bolsillos.

Burke: No ha estado mal, nada mal. Pensar en las diferentes dudas que hemos tenido para terminar disfrutando de un trabajo bien hecho. La siguiente ocasión no debemos dejar pasar tanto tiempo, además no está tan mal esto de asesinar, ¿no te parece Harke?

Harke: Bueno, sí…

Narrador: Sí, así ocurrió. Más de 17 crímenes atestiguan parte de la pasión con que se tomaron sus hábitos. Pasando de ser unos burdos “muertos de hambre” a unos crueles criminales. De matar para sobrevivir a disfrutar matando, así se podría resumir el paso que daban nuestros dos queridos amigos con cada nueva visceral sangría. Tornando su aptitud a una total indiferencia a la vida humana.  Su amistad se terminó a la primera dificultad, con ella llega la humillación y la burla.

Burke: Parecía un estúpido el atontado de Hare y mira por dónde me ha tomado la delantera. Asesinato tras asesinato creyendo que le manejaba a mi antojo para al final estamparme la puerta en la cara y terminar pagando por todas nuestras penas.

Bastardo desagradecido que no ha aguantado con la boca cerrada. Gracias a mi generosidad ha podido vivir los mejores días de su vida, pero los ha cambiado por una oferta que va a ser su desgracia y los ruidos de las trompetas para la mía.

Narrador: Harke delató a Burke forzado por la policía, acordó una supuesta libertad que a posteriori le condenó a una pena más dura que la soga blandida en el cuello de Burke.

Se puede escuchar la versión radiada en el programa de radio de El Abrazo del Oso del 01-04-12:

Ladrones de cadáveres, Edgar Allan Poe y la fosa de las Marianas.

Videodrome de David Cronenberg

Videodrome

Videodrome (1983) de David Cronenberg

Videodrome nos presenta un mundo no muy lejano al actual, donde la televisión es el centro vital de los individuos. Tenemos a Max Renn, el director de un canal de televisión por cable, el canal 83, una moderna metáfora internauta, una puerta abierta para experimentar desde la pornografía más blanda hasta la violencia más extrema, sacando de los bajos fondos las producciones prohibidas y más escabrosas. Su producto trata de llenar los vacíos existenciales de los espectadores, sustituyendo sus fantasías más macabras, violentas y extremas con el visionado de un canal que les da salida a todas sus posibles perversiones.

David Cronenberg nos habla de una sociedad que vive unos tiempos sobre-estimulados donde cada vez queremos más y donde la televisión es el único medio para llenar esas estimulaciones. Su personaje central es el profesor Brian O´Blivion, un personaje orwelliano que solo aparece por televisión, un Goldstein postmoderno, curiosamente la película es de 1983 un año anterior al que transcurre la novela de Orwell, aunando aún más en la problemática hablaba por Orwell, y dando entrada al mundo internauta, como podemos escuchar en el siguiente corte:

Esos nombres televisivos o nombres especiales son la profecía de cualquier nick internáutico.

Pero Videodrome no solo es eso, Videodrome es una serie de cintas con torturas, violaciones y asesinatos, y no una fantasía sino real, es televisión en vivo. Siendo Cronenberg el primero en hablar de las snuff movie como 13 años después empiezan hacerse eco películas como Tesis (1996) de Alejandro Amenábar, The Brave (1997) de Johnny Depp o Asesinato en 8 mm. (1999) de Joel Schumacher, pero ninguna con la maestría y profundidad de Cronenberg.

Las cintas de Videodrome no solo son la catarsis de la violencia, son algo más profundo, son capaces de alterar la realidad humana e inducir a una serie de visiones que se confunden con la realidad, esas visiones se producen por un tumor cerebral causado por la señal producida por Videodrome.

El visionado de Videodrome produce una serie de mutaciones corporales, al más puro estilo ciberpunk japonés. Dejándonos muchas de las mejores escenas del género de ciencia-ficción, fantástico y terror.

Pero el objetivo final de Videodrome no es otro que conseguir el poder mental de los espectadores, manipular y anular su voluntad, para conseguir los viles planes de aquel que posea el poder de Videodrome.

Una cruel alegoría de la televisión, la manipulación, la política y los intereses instaurados en las grandes escalas. En un mundo oscuro, caótico y de almas perdidas, Cronenberg, nos muestra lo que puede o está llegando a ser la humanidad: una serie de corderitos arrodillados ante los rayos catódicos, una masa fácil de domesticar, manipular y transgredir.

Se puede escuchar la versión radiada en el programa de radio de El Abrazo del Oso del 16-02-09:
La navaja de Occam y la televisión absorbente

Los ghoules

Publicado: 07/05/2011 en Misterio
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Son unos seres procedentes del folklore árabe, de origen iraní, significa demonio, son consideradas un tipo de Djíns (genios), nacido de Iblis, el demonio y como éste último, criaturas del fuego, vagando por territorios donde se incineran cadáveres y en otros lugares inhóspitos. Muy similares al ser humano, siendo más altos, menos inteligentes. La mayoría de los persas utilizan la palabra “ghoul” para describir gente gigante. Las hembras de la especie se llaman “ghouleh” o “ghilan” en Muhawi y Cananná. En la jerga irlandesa el término “ghoul” se indica para expresas una persona que se comporta de una forma rara o se divierte de forma extraña. La palabra ghoul también designa a los profanadores de tumbas humanos, o a cualquier otro que tenga a los muertos para usos contranaturales.

Ghoul

Ghoul

Estos seres habitan en desiertos y cementerios, tanto los consagrados como los profanos. Son seres astutos capaces de poner trampas a los temerarios viajeros de las arenas. Adquieren la forma de hiena e imita el ladrido del perro para atraer a los peregrinos.

Su llegada a occidente, hizo mutar a los ghouls junto al mito de los vampiros. Son creados por los vampiros para servirles, cuando son mordidos, les chupan toda la sangre y cuando no queda casi nada de vida en él, le ofrece su brazo derecho para que muerda y chupe la sangre de su creador. Durante toda su vida mantiene un vínculo de sangre con su creador y solo puede librarse de esta condena si pasa más de un año sin beber la sangre de su creador o sí alguien mata a su creador. Sí bebe la sangre de otro vampiro, el ghoul se volverá loco. Cuando dejan de beber la esencia vital de su creador comienza a ser ancianos hasta convertirse en cenizas. Se convierte en un humano con rostro demacrado y con una palidez espectral. Deambulan por el mundo como almas en pena, arrastran el cuerpo y nunca nos miran a los ojos.

Ghoul

Ghoul

También son llamados “sombras de la noche”, rondando los cementerios y otros lugares desiertos. Cambian de forma a voluntad, siendo su preferida la de hiena, pueden hacerse invisibles y su forma natural son la demonios con ojos y aliento de fuego o de criaturas amorfas, grises y viscosas, en ambas, con un grandes colmillos para atacar a sus víctimas. No suelen comer seres humanos, y en caso positivo suelen ser niños y jóvenes, pero si devoran cadáveres y saquean las tumbas. Para prevenir que un ghoul devore el cadáver de una persona, el entierro de ver silencioso, rápido y sencillo, y no deben enterrar junto al difunto joyas u otros objetos valiosos.

Según el horóscopo gótico los ghoul pertenecen a los nacidos entre el 21 de junio y el 22 de julio, también conocidos como Gnomes. Y dice: “Se cree que el ghoul es un espíritu que, cuando anochece, visita el cementerio para comerse el corazón de los muertos. La G define la claridad de tus ideas, fuerza de voluntad; y la E, tu capacidad emprendedora. Tu amuleto una medalla de plata con la figura de la luna. Tu color, el de contrastes, el blanco”.

Ghoul

Ghoul

Los ghoules han sido utilizados múltiples veces en la literatura. Tenemos ejemplos en “La mil y una noches”, como en el cuento “La historia de Gherib y su hermano Agib”. Edgar Allan Poe menciona en la cuarta sección de su poema de 1848: “Las campanas”. También es protagonista en varias series literarias como las de “Harry Potter”, “Las crónicas de Narmia”, “Anita Blake” o “Dune”. Sin olvidar la gran aportación de H. P. Lovecraft a este ser como en “El modelo de Pickman” y “El Sabueso”.

En el cine tenemos la primera película en el año 1933, “The Ghoul” de T. Hayes Hunter y protagonizada por Boris Karloff, y una versión turca del año 1975. Y la película “Cannibal flash riot” de Gris Grimly (2006). Todas ellas con el ghoul en pleno protagonismo.

También los tenemos en diversos cómics, como los de Batman y Hellsing. Son personajes en numerosos videojuegos como: “Diablo II”, “Warhammer”, “Calabozos y dragones”, “Planescape Torment”, “World of darkness”, “Vampire: the masquerade”, “Bloodlines”, “Dark Messiah of might and magic”, “Tibia”, “Final Fantasy XI”, “Runescape”, “City of héroes”, “Ragnarok online”, “Castlevania”, “Master of magic”, “Fallout” o “Doom”.

Aquí os dejo un pequeño relato de como seria meterse en la piel de un ghoul:

Desde hace algún tiempo vago entre las sombras sin ser visto, no soy un ser perfecto, al contrario de mis congéneres, perdí el lado humano. Mi cuerpo se ha curvado con el paso del tiempo y mi aspecto es agresivo como el de cualquier depredador de la naturaleza. Me considero imperfecto por no mostrar el semblante hermoso de mi creador. Desdichado y solo es lo único que me puede definir, aún repudiándome a mí mismo, necesito alimentarme y cazar para poder sobrevivir. Recuerdo cuando antes era otra cosa que se podía mirar al espejo sin ningún tipo de sobresalto, ahora solo veo lágrimas en mis ojos por ver la barbarie de mi morfología. Mis manos están retorcidas como ramas de un árbol muerto, mi cara está provista de una gran boca similar a la de un tiburón, mis ojos son grandes para ver en a oscuridad y mi cuerpo está conformado para ser ágil y cazar sin ninguna dificultad. En detrimento de mi aspecto he adquirido una mayor fuerza, puedo trepar como cualquier bestia salvaje y no titubeo a la hora de dar muerte a mis víctimas. A veces cuando las circunstancias son difíciles me alimento con cierto reparo de los cadáveres, saqueo los sepulcros y mi alma llora en soledad. Hace mucho tiempo que perdí la consciencia de un ser sociable, todo eso se ha perdido como mi forma humana.

Siempre es la misma pesadilla, vuelvo a estar terriblemente hambriento, necesito saciarme con sangre como mi padre, pero me diferencia mi hambre que se puede calmar casi con cualquier cosa. Mi padre fue un vampiro, me trasmitió su fuerza, pero algo ocurrió durante la transformación. La esencia del virus del vampiro se transmutó en mi cuerpo, adoptando la peor forma que un ser como los nuestros no puede concebir. Intenté buscar respuestas para lo que ocurrió aquella noche, tras el abrazo oscuro mi cuerpo se convulsionó con grandes dolores que recorrían mi espalda. Durante días busqué la oscuridad en los lugares más húmedos ocultándome de la sociedad, fue una pesadilla aquella soledad, ver como mi cuerpo cambiaba me parecía abominable arrancarme los pelos de la cabeza como si hilos sueltos de un traje se tratasen. Mi boca dejó de ser funcional ya que grandes dientes en hilera me atravesaban la mandíbula, mis congéneres bellos disponen de dos colmillos elegantes como cuchillas para la función de la caza y el cortejo. Yo no soy nada de lo que ellos son, soy un monstruo que nunca conocerá el amor y no estará jamás a mi alcanza algún hermoso ser para ser mi alimento o algo más. Mi naturaleza me hace ser perverso e impasible, pero a veces contemplo la belleza de las cosas, como jóvenes muchachas bañándose a la luz de la luna en los arroyos con sus cuerpos perfectos y tersos. Yo solo puedo mirar con mis ojos de depredador que a veces lloran por no tener jamás lo que tuve, solo me queda el recuerdo y la fantasía. Mi cuerpo solo ve carne y sangre. Mi mente si no está en el frenesí del hambre, ve algo más, creo que es el amor, eso que hablan los humanos y algunos vampiros. Ya no me queda nada, pertenezco a las leyendas para asustar a los incautos para no aventurarse solos en ciertos lugares y a las historias de terror o cuentos para que los niños malcriados se asusten. Soy un Ghoul, no tengo alma, solo tengo el recuerdo. Quizá ahora mismo te esté observando desde la oscuridad con mi boca sangrienta esperando que te relajes para matarte en silencio”.

Sitges 2010, Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña

El pasado 17 de octubre se cerró el 43º Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña “Sitges 2010”, tras once días ininterrumpidos del mejor cine fantástico y de terror se clausuró esta edición dividida en cuatro secciones oficiales más las clásicas secciones menores. En esta edición se toma como imagen las figuras de las gemelas “Louise y Luisa”, dando un cumplido homenaje a Stanley Kubrick y la obra homónima de Stephen King: “El resplandor”. Como premiados honoríficos tenemos dos referentes del género: Paul Dante, el inolvidable creador de los “Gremlins” que recibió una “Máquina del Tiempo” en reconocimiento “a su contribución esencial al erario fantástico cinematográfico” y, el maestro de los maestros, el eterno Roger Corman, recibiendo la “María Honorífica” –premio homenaje al famoso robot de Metrópolis-: “a la mayor figura del cine contemporáneo hollywoodiense y a uno de los maestros indiscutibles del género”.

Cartel Sitges 2010

Cartel de Sitges 2010 dando homenaje a "El resplandor" (1980) de Santley Kubrick

En la gala de apertura se pudo disfrutar de un día totalmente patrio con un gran y merecido homenaje a nuestro querido y admirado Jacinto MolinaPaul Naschy”. Su figura estuvo presente durante todo el festival pero especialmente aquella tarde del 7 de octubre de 2010, con la proyección del documental “El hombre que vio llorar a Frankenstein”, el cortometraje “Los árboles” –uno de sus últimos papeles protagonistas- y el estreno de “La Herencia de Valdemar II: La sombra prohibida”, continuando la senda de la primera parte volvemos al presente para resolver todos aquellos misterios escondidos en la mansión Valdemar, contando con un homenaje a todos los amantes lovecraftianos con la aparición de Cthulhu, el dios extraterrestre presente en todos nuestros sueños adolescentes.

También destacar el estreno de la película fuera de concurso “Los ojos de Julia” un thriller fantástico dirigido por el debutante Guillem Morales contando con un gran presupuesto gracias al apadrinamiento de Guillermo del Toro. Englobado en el subgénero giallo, bebiendo de directores como Dario Argento o Mario Bava, se nos presenta una trama manipuladora tras la solvente figura de Belén Rueda, la única que se salva del harén de actores. Pese al éxito en taquilla asegurado se nos hace escasa la aportación de la película al género, sobretodo, recordando las obras maestras dentro del misterio y el terror que esconde el giallo.

Los nueves días de proyecciones en las diferentes salas y secciones han escondido muchas decepciones y escasas sorpresas, eso sí, con un denominador común en la mayoría de ellos: una alta dosis de violencia. Terminando como claras ganadores del certamen: “Rare Exports: A Christmas Tale” dirigida por el finlandés Jalmari Helander´s, llevándose los premios a la mejor fotografía, dirección y película, más una mención especial del jurado “Méliès dÁrgent” a la mejor película europea vista en el festival. Premios justos por lo arriesgado del proyecto, un film juvenil entre la comedia, el terror y lo fantástico, con un maligno Papá Noel como protagonista haciendo las más perversas diabluras contra el niño protagonista convertido en héroe de turno. La segunda ganadora es la película francesa “Rubber” de Quentin Dupieux con el premio a la mejor película europea y el “Premio del Jurado”. En este caso, diferimos aunque respetamos las decisiones tomadas, nos parece una broma de película donde el protagonista es un neumático asesino, el argumento dura escasamente 10 minutos teniendo que soportar otras casi 70 de tedio aburrimiento. Otras triunfadoras son el “Premio Especial del Jurado” a “We are the night” de Dennis Gansel, una película de vampiras lesbianas en la actual Alemania y el “Premio de la crítica” a la galardonada con la Palma de Oro en Cannes, “Uncle boonmee who can recall his past lives” de Apichatpong Weerasethakul, un drama fantástico que transcurre en Tailandia.

Rare Exports: A Christmas Tale

Cartel de Rare Exports: A Christmas Tale, ganadora de esta edición

También fueron galardonadas la sádica y gore “Dream Home” de Pang Ho-Cheung -una acertada vuelta a los clásicos ochenteros de Sam Raimi y Peter Jackson– con el premio al mejores efectos de maquillaje y a la mejor actriz para la diabólica Josie Ho; el premio a los mejores efectos especiales fue para “Monsters” de Gareth Edwards –por los efectos desarrollados por el propio director, contando una historia de amor con el trasfondo de una invasión extraterrestre donde la prima es la historia lineal de los dos protagonistas; el premio al mejor guión fue para “Fase 7” de Nicolás Goldbard –guión del mismo-, una sutil comedia fantástica sobre las consecuencias de la gripe A; el mejor diseño de producción para Yuji Hayashida por “Thirteen assassins” del maestro Takashi Miike; y por último en cuanto a premios destacar el de mejor actor para Patrick Fabian por “El último exorcismo” de Daniel Stamm, con el potente papel protagonista de un pastor exorcista que se arrepiente y confiesa todos los engaños y delitos de este sector religioso, rodada como un falso documental con un gran parecido al “Proyecto de la Bruja de Blair” pero con una técnica, guión e interpretación mucho más redondos que la mencionada.

A Serbian Film

Fotograma de A Serbian Film

Otras películas destacadas y no premiadas que podemos referir, como por ejemplo, la extrema y polémica película del serbio Srdjan Spasojevic, A Serbian Film. Obra no apta para estómagos sensibles rodeada por la controversia de saber cuáles son los límites dentro de la ficción, lógica toda esta aptitud contrariada al film serbio. Tras terminar de visionar la película y quedarse varios minutos en un alto estado de letargo; nos quedamos pensando el límite, no de la imaginación del director, sino de la degradación humana, ¿existe gente así? Y lamentablemente la respuesta es sí. Fuera de toda polémica nos encontramos con un film de una alta calidad técnica, el guión del propio director acelerado en una vil perversión y una caracterización de personajes bastante decente, destacando el papel protagonista de Srdjan Todorovic, al que acompañamos, tal Virgilio, hasta las puertas del infierno. Un infierno sosegado en el más cruel grado de maldad, transportado en este thriller porno-erótico, mutado en sadomasoquista y convertido en un cóctel snuff de las más diversas parafilias dignas de Marina Mora. Hasta encontrarnos con unos de los finales más grotescos, explícitos y prohibidos del cine comercial, ¿arte o provocación? La versión americana de “Déjame entrar” del monstruoso Matt Reeves, un acertado “remake” que no llegue a la maestría del primero pero que tampoco se queda en el camino, eso sí, es un remake innecesario que no aporta nada a la anterior. Y el sorprendente estreno de la película “Super” de James Gunn, nos cuenta la historia habitual de los cómics, con una persona normal que se convierte en un superhéroe, pero en este caso, con la peculiaridad de ser un tanto freak, haciendo uso de los más inverosímiles gadgets y con unas escenas totalmente irrisorias y surrealistas.

Dentro del espacio para las decepciones, dos son las mayores, la de dos de los genios del género: Zhang Yimou con “A woman, a gun and a noogle shop” y el regreso a la dirección de John Carpenter con “The Ward”, ambas infumables y altamente olvidables.

Por último, escuchamos la ganadora a la mejor banda sonora para Seppuku Paradigm, Alex y Willie Cortes por “Red nights” de Julien Carbon y Laurent Courtiaud.

Se puede escuchar la versión radiada en el programa de radio de El Abrazo del Oso del 31-10-10:
El terror sangriento de Sitges y un Halloween muy musical

En las telarañas de la SGAE

Se considera que el inventor del cine “giallo” es el realizador italiano Mario Bava. El nombre “giallo”, que en italiano significa “amarillo”, viene del color que tenían en Italia las novelas baratas de bolsillo de género de suspense, con asesinatos misteriosos y morbosos argumentos. En Italia, llaman “giallo” a todo cine de misterio, sin embargo, internacionalmente la idea que de “giallo” ha trascendido es otra más concreta: mundialmente el “giallo” es ese cine de suspense con crímenes con una forma y unas constantes muy concretas, y que comenzó a realizarse, y se realizó fundamentalmente en Italia.

Las diferencias con todo lo realizado en el género de terror anteriormente son dos fundamentalmente: la temática y la estética.

Temáticamente, en el “giallo” se presta más atención a los crímenes en sí que a la propia resolución del mismo. Se busca la truculencia y el placer estético a través de la coreografía de los asesinatos y para ello resulta importante no escatimar en detalles ni en sangre. También es muy novedoso el punto de vista sobre esos crímenes, introduciéndose como norma general la cámara subjetiva desde la visión del asesino y no desde la habitual perspectiva de la víctima. Se obliga al espectador a estar del lado del mando del cuchillo, y se potencian los aspectos más sádicos y morbosos de las historias.

Estéticamente, el “giallo” es aún más particular y característico, al menos en sus mejores manifestaciones. Las ambientaciones son oníricas, más puramente fantásticas de lo corriente en el cine de suspense, para lo cual la iluminación y el cromatismo son fundamentales. Si la Hammer ya hizo triunfar un terror en technicolor, el “giallo” sacará el horror de la sombra, y lo retratará bajos luces que lo harán más artístico y surrealista.

Las pesadillas del horror cinematográfico contemporáneo están coloreadas con una paleta inequívocamente italiana. Desde las primeras y modestas películas en blanco y negro hasta los sangrientos “giallos” y los orgiásticos gore de años posteriores, la escuela italiana ha producido un arte profundo y provocativo cuya influencia se deja notar por todo el mundo.

13 películas para no perderse:

1. I Vampiri (1957): Riccardo Freda.

I Vampiri

Cartel I Vampiri

Un veterano director de dramas de época, creó la primera película italiana de terror moderno. Basada en la leyenda de Elizabeth Báthory, donde una duquesa cuya juventud y belleza son preservadas por un enloquecido doctor usando la sangre de víctimas femeninas.

El director de fotografía Mario Bava diseñó un look muy afectado cuyos estudiados intervalos de luces y sombras trascendieron y enfrentaron el gótico a las mentalidades contemporáneas.

2. La máscara del demonio (1960): Mario Bava.

La máscara del demonio

Cartel de la película La Mascara del demonio (1960)

En la Rusia medieval, la princesa Asa Vadja es acusada de brujería y ejecutada clavándole en el rostro una máscara con afiladas púas en el interior. Varios siglos después, dos viajeros encuentran su tumba y accidentalmente derraman sangre sobre el cadáver, devolviéndole a la vida. La bruja buscará venganza en el príncipe Vadja y su hija Katia, descendientes del inquisidor que los condeno.

La cinta crea una perturbadora atmósfera, gracias a la maravillosa fotografía en blanco y negro (obra del propio Bava), la iluminación de las escenas, o la cuidadosa elección de los encuadres. Además, las virguerías visuales de Bava, como la utilización de agresivos picados y contrapicados, o el extravagante uso del zoom, todavía refuerzan más el barroquismo estético que destila todo el film.

3. El molino de las mujeres de piedra (1960): Georgio Ferroni.

El molino de las mujeres de piedra (1960)

Cartel de la película El molino de las mujeres de piedra (1960)

Un joven acude a casa de un famoso escultor para realizar una investigación, y durante ese tiempo residirá a tiempo parcial en el molino donde el artista vive junto con sus criados y su hija Elfi, a la que parece querer ocultar del resto del mundo. Cuando Hans y Elfi se conocen, la extraña enfermedad que padece la joven, desencadena la tragedia y sume la vida del joven investigador en una terrible pesadilla.

Está película añade una sensualidad mórbida y aleja el terror italiano de los castillos y lo introduce en terrenos que bordean lo surreal. Su escenario principal es un molino holandés que se asemeja a una caja de música decorado con esculturas a tamaño real que esconden cadáveres desangrados.

4. La muchacha que sabía demasiado (1962): Mario Bava.

La muchacha que sabía demasiado

Cartel de la película La muchacha que sabía demasiado (1964)

Nora, una turista adinerada cuyas vacaciones romanas se transforman en una caótica pesadilla. Cuando es testigo de un asesinato, las autoridades dudan de su versión, menos el Dr. Bassi, que se enamora de Nora mientras esta es acechada por un asesino armado con un cuchillo. Al final, Nora, aprende que no hay que creer en todo lo que se ve, y que no se puede confiar en el ojo, tanto si es humano como si es el de una cámara.

Su argumento está estructurado, con un toque misógino, alrededor de los asesinatos de varias mujeres cuyo modo de vida las hace mujeres objeto.

Con sus asesinos fetichistas, sistemáticos y sin rostro, estas películas formaron la figura del asesino en serie en la imaginación popular, y plantaron la semilla de “Seven” (1995).

5. El pájaro de las plumas de cristal (1969): Dario Argento.

El pájaro de las plumas de cristal

Cartel de la película El pájaro de las plumas de cristal (1969)

Atrapado por las puertas de cristal de la entrada de una galería de arte, un agotado escritor afincado en Roma con su preocupada mujer, es testigo del sangriento enfrentamiento de la propietaria, Mónica, con un hombre de negro. La policía requisa su pasaporte y el criminal atrapa su imaginación.

En el mundo de Argento, solo los artistas y los soñadores, atrapados en un eterno proceso de creación, destrucción y renacimiento, parecen capaces de seguir y comprender las huellas del crimen.

6. Rojo oscuro (1969): Dario Argento.

Rojo oscuro

Cartel de la película Rojo oscuro (1969)

Durante su estancia en Roma, el pianista Marcus Daly es testigo del brutal asesinato de una vidente. Metido en la investigación junto a un periodista de ideas feministas. Daly es acechado por el misterioso criminal. A partir de este típico comienzo, “Rojo oscuro” avanza hacia una sangrienta espiral de locura.

El argumento mezcla premoniciones y encantamientos, donde el pasado, el más vengativo de los fantasmas, persigue al presente con vicioso júbilo. La cámara se mueve nerviosa: los colores, como sugiere el título de la película, son profundos, deslumbrantes, los escenarios rozan lo imaginario.

7. Bahía de sangre (1971): Mario Bava.

Bahía de sangre

Cartel de la película Bahía de sangre (1971)

Una bahía, objeto del deseo de diversos personajes ambiciosos, será el espacio fatal donde se producirá una cadena de muertes causadas por sádicos asesinatos. Al parecer, una trama de oscuros intereses es el motor que impulsa una rueda criminal implacable.

Es un anti-giallo donde la identidad del asesino es revelada en la primera escena. Lo que sigue es una demencial obra maestra de voyeurismo y violencia que sirve de punto de partida a “Viernes 13” (1980) y otras películas de adolescentes masacrados en escenarios campestres, algunas de las cuales copiaron literalmente escenas de esta.

8. La casa Dalle Finestre Che Ridono (1976): Pupi Avati.

La casa Dalle Finestre Che Ridono

Cartel de la película La casa Dalle Finestre Che Ridono (1976)

Un joven artista es contratado para restaurar el fresco de una catedral de una apartada isla. La pintura en cuestión es una horripilante representación del martirio que fue creado por Legani “el pintor de la agonía”, que fue descubierto a su muerte. El contenido del fresco es descubierto, así como el misterio que rodea a su creador y a su aparente suicido. Las muertes se suceden, y todo apunta a que la respuesta se encuentran en la casa abandonada del título.

Un atmosférico estudio sobre el miedo, que se despliega hacia un ingenioso y memorable final. Desvelando lentamente la perversidad y el dolor que se esconden bajo la normalidad.

9. Suspiria (1977): Dario Argento.

Suspiria

Cartel de la película Suspiria (1977)

La bailarina Suzy Banyon llega a la prestigiosa Tanz Akademie de Friburgo bajo una lluvia torrencial y es testigo del preludio de un doble asesinato que culmina con una orgía de sangre y cristales rotos.

Es un tenebroso cuento de hadas, donde la protagonista viaja a través de un espejo deformante hacia un mundo de alucinación y horror. La academia es un laberinto de habitaciones dentro de habitaciones donde aguardan gusanos y mares de alambre. Elevando el horror contemporáneo al reino de lo maravilloso.

10. Nueva York bajo el terror de los zombies (1979): Lucio Fulci.

Nueva York bajo el terror de los zombies

Cartel de la película Nueva York bajo el terror de los zombies (1979)

Un barco, sin tripulación alguna, llega hasta los muelles de Nueva York. Cuando la policía entra a investigar, un zombie aparece de forma repentina y ataca a uno de ellos. Un periodista y la hija del propietario del barco llegarán hasta una isla subamericana para averiguar lo que acontece.

Una secuela no oficial de la sangrienta “Zombi” (1979) de George A. Romero. La escena más escalofriante de la película, donde el ojo de la esposa del doctor es atravesado por una astilla, es para revolverse en el asiento.

11. Holocausto caníbal (1979): Ruggero Deodato.

Holocausto canibal

Cartel de la película Holocausto canibal (1979)

Un equipo de documentalistas desaparece en la jungla sudamericana mientras investigan ciertos rumores sobre canibalismo en la zona. Cuando el material fílmico es rescatado somos testigos de un terrorífico viaje hacia la deshumanización y la muerte.

Deodato aprieta nervios muy sensibles; la carnicería real animales como entusiasta contrapunto a la brutal masacre fingida que desatan sus personajes: descuartizamiento de inocentes, violaciones, mutilación sexual y finalmente la reducción de la humanidad al lugar más bajo de la cadena alimenticia.

12. El más allá (1981): Lucio Fulci.

El más allá

Cartel de la película El más allá (1981)

Una pareja debe enfrentarse a los muertos vivientes, redivivos cuando el cadáver de un pintor es descubierto en una habitación del hotel donde fue asesinado. El hotel fue construido sobre una de las siete puertas del infierno, y una ola de deshumanización y violencia se desata con él.

Ofrece una efectiva fábula sobre la represión, con un final desalentador donde Fulci evoca una sorprendente visión del más allá. Los últimos minutos se encuentran entre los momentos más memorables y conmovedores del cine de horror contemporáneo.

13. Mi novia es un Zombie (1994): Michele Soavi.

Mi novia es un zombie

Cartel de la película Mi novia es un zombie (1994)

Francesco Dellamorte, el guardián de un cementerio donde los muertes suelen salir a pasear cada noche. Cansado de su soledad, se enamora de una apena viuda, pero el amor le hace vulnerable a la muerte y a su legión de cadáveres andantes.

Soavi aporta al género zombie una generosa dosis de humor negro y depara momentos realmente inspirados y de gran fuerza visionaria.