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La bestia y la espada mágica

Cartel de la película La bestia y la espada mágica (1983) de Jacinto Molina

Así comienza una de las producciones más atrevidas en la historia del cine español. En una filmografía como la nuestra habituada a la escasez de riesgos, Paul Naschy, tuvo la “osadía” de enmarcarse en una aventura internacional. Dado su notable éxito en tierras japonesas, se atrevió a dar el gran salto y extender las garras de su hombre lobo hasta trasladarlas a la cultura del público nipón, que tanto apremiaba cada una sus nuevas obras del género fantástico.

Esta nueva entrega de la saga sobre Waldemar Daninsky se centra en la eterna maldición de este hombre lobo y en cómo encontrar la cura para librarse de las desventuras de sus antepasados.

Hace su aparición en los albores del siglo X, en un mundo dominado por los consejos de magos y brujos a cada una de las cortes europeas, dando comienzo a su maldición. Hasta llegar al medievo, metiéndose en el convulso Toledo de las tres culturas del siglo XVI, cruzándose la antigua brujería y magia negra con el encumbramiento de la Santa Inquisición. La misma que destruye las esperanzas de Waldemar para encontrar un remedio a su maldición y la que hace emigrar a Japón para buscar a un sabio que le dé la solución. Extendiendo el mal penetrante que concibe su persona a la tranquilidad de los campos japoneses.

Manteniendo muchos de los rasgos de sus anteriores películas, pero centrándose en el cruce entre las mitologías europeas y japonesas, consiguiendo un cruce intermedio entre ambas culturas, haciendo la una coparticipe de la otra. Es capaz de enmarcarnos en una película de aventuras nunca vista en las producciones españolas, notándose la mano del equipo técnico japonés en cada una de las coreografías de las escenas de acción.

Las premisas principales están encuadradas en la lucha contra las fuerzas oscuras, la eterna lucha entre el bien y el mal, y la esperanza que siempre conlleva el poder del amor.

La aparición de diversas fuerzas oscuras, grupos de contendientes e intereses comunes para poder aprovecharse de las facultades de la fuerza del hombre lobo, van apareciendo en el suceder de los minutos.

Aunque los dominios principales penetran en la lucha que sufraga su interior, la que mantiene Waldemar sobre su propia maldición. Algo inconsciente a su persona sale al exterior en cada nuevo plenilunio, siendo algo incontrolable para nuestro protagonista y su única razón de ser, es encontrar una cura a este mal.

La película contiene un sumo grado de rigor histórico, con una escenografía nada desdeñable a otras producciones de la época. Los guiños a la cultura y música japonesa son continuos, incluso en cuanto a la caracterización del hombre lobo.

Posiblemente con un exceso metraje que la hace divagar sobre la misma idea en los minutos finales pero, eso sí, convirtiendo la película en un referente internacional del cine fantástico y de terror hasta la fecha.

Se puede escuchar la versión radiada en el programa de radio de El Abrazo del Oso del 24-10-10:
Tres homenajes: Naschy, Cebrián y Vargas Llosa

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Paul Naschy, el último aullido del Lobo

El pasado lunes a las 23,30 de la noche se nos fue uno de los grandes iconos del cine mundial. Una persona que en vida, no ha recibido la trascendencia que se ha merecido, en un nuevo ejemplo de profeta olvidado en su tierra. Un señor del cine, el maestro español del cine fantástico y de terror. Su nombre pasará a formar parte del Olimpo de los Dioses del misterio. Todos nombraremos a Poe, Lovecraft, Doyle, Christie, Lugosi, Price, Lee, Karloff, y un último que ha dejado marcado el corazón de todos aquellos amantes del cine, el cine de verdad, como es el nombre de Jacinto Molina Álvarez o Paul Naschy para la eternidad.

En un mundo donde en el cine premia lo comercial, Naschy se atrevió a nadar contracorriente, en unas décadas, como los 60 y 70, todavía regidas por el régimen franquista. Su pasión por lo fantástico, esas películas devoradas de la Hammer y Universal premiaron en su vida y en su meta de destacar en el género.

Los 70 marcan su devenir y el misticismo alcanzado para una gran mayoría de los que somos aficionados al cine. En una época post-Hammer, donde nace el guiallo italiano y desde el otro lado del charco empiezan a aparecer muchos de los grandes directores del género en los 80. Naschy se sube al tren sorprendiéndonos en cada una de sus nuevas interpretaciones del género: hombre lobo, drácula, dr. Jekill y Mr. Hade, momias, jorobados… casi ningún personaje de género se escapa a sus manos.

Paul Naschy

Paul Naschy o Jacinto Molina

Desde aquí queremos abrir un pequeño espacio de información para mostrar lo que ha sido su gran obra en múltiples partes del arte. Una vida llena de pasión por todo lo que le ha gustado. Y una incondicional admiración alcanzada por los miles de seguidores que ha tenido en países como Japón, el resto de Europa o Estados Unidos.

Nacido el 6 de septiembre de 1934 en Madrid. Sus primeros años los pasa como un fiel seguidor del cine, sobretodo de terror, las películas que vienen de la Hammer y la Universal, la película “Frankenstein y el hombre lobo” (1943) de Roy William, le dejó marcado para siempre. Ese primer universo de su vida y le marcará para en un futuro llegar a ser análogo a esos grandes nombres.

Estudió Arquitectura en Barcelona, fue diseñador de cubiertas para empresas discográficas, dibujante de cómics, escritor de novelas del Oeste bajo seudónimo. Su fuerte poderío físico le hace ser profesional de la halterofilia, llegando a ser 7 veces campeón de España. Ese poderío físico también le da la ocasión de hacer sus primeros pinitos en el cine como extra en las superproducciones que se rodaban en aquel entonces en España. Títulos como Rey de Reyes (1961) o 55 días en Pekín (1963), ambas dirigidas por Nicholas Ray, engrosan su biografía gracias a ello.

Aún siendo un hombre multifunción, no cejaría en su empeño hasta conseguir su primer papel. Antes adopta, por consejo, el nombre artístico de Paul Naschy, interpretando por primera vez el papel con que pasará a la historia: el de Waldemar Daninsky, protagonizando “La marca de hombre lobo” (1967) de Enrique López Equiluz, con el propio guión de Naschy.

Las películas de Waldemar se van sucediendo hasta un total de 12: “La noche de Walpurgis” (1971) de León Klimovsky, “El retorno del hombre lobo” (1980) del propio Naschy o “Licántropo: El asesino de la luna llena” (1996) de Francisco Rodríguez Gordillo, se podrían destacar de todas ellas.

El jorobado de la morgue

Cartel de la película El jorobado de la morgue (1972) de Javier Aguirre

Su principal inquietud era el género fantástico pero no dejo de lado otros como la comedia, acción, aventuras o policíaco. Aquí se destacan películas como “La batalla del porro” (1982) de Joan Minguell o “El último kamikaze” (1984) del propio Naschy. También intervino en serie televisivas como Querido Maestro. También el documentalista: durante los ochenta vivió en Japón durante 6 años, donde rodó documentales sobre la cultura española como “El Museo del Prado” (1980) o “El Palacio Real” (1981), para expandir la cultura española en el país nipón.

Debutó en la dirección con “Inquisición” (1976) firmando desde aquel entonces todas las películas que dirigía como Jacinto Molina. No dudo de ejercer las veces de productor, guionista o director. Llegando a representar todos éstos papeles en películas como “El carnaval de las bestias” (1980), “La bestia y la espada mágica” (1983) o “El aullido del diablo” (1987).

Llego a ser presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos durante la década de los noventa y Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes, concedida en el año 2001.

Público numerosos artículos, y su propia biografía: “Memorias de un hombre lobo”, escrita por Alberto Santos.

Su bondad le ha hecho trabajar de forma altruista en cortometrajes como Hambre Mortal (1997) de Antonio Sánchez-Escalonilla o El corazón delator (2003) de Alfonso Suárez, está última en una magistral interpretación del loco personaje de Poe.

El pasado mes de octubre finalizó la película “La Herencia Valdemar”, que se estrenará el próximo mes de enero. Dejó la película “Empusa” en fase de postproducción. Y “El apóstol”, una película animada donde iba a interpretar a una marioneta de él mismo.

Hace unos meses se público su última biografía en vida: “Paul Naschy: La Máscara de Jacinto Molina” escrito por Ángel Agudo y con prólogo de Christopher Lee. Una extensa biografía publicada con comentarios de su extensa filmografía, en orden cronológico, con 456 páginas a todo color y más de 600 fotografías. Y paralelo al libro salió también el cómic “Alaric de Marnac” ilustrado por Javier Trujillo y escrito por el propio Naschy, centrado en la figura del brujo Alaric de Marnac, personaje que creó Naschy hace treinta años para la película “El espanto surge de la tumba” (1973).

Paul Naschy Alaric

Portada del libro "Paul Naschy: La Máscara de Jacinto Molina" escrito por Ángel Agudo y del cómic “Alaric de Marnac” ilustrado por Javier Trujillo y escrito por el propio Naschy

En abril de este año recibió el Premio Especial Ciudad de Alicante de la VI edición del Festival de Cine, y desde el pasado miércoles se le rendía tributó en la XXII Muestra de Cine Independiente y Fantástico de Toledo, éste junto a otro grande del género como es Narciso Ibañer-Serrador.

Se nos ha marchado uno de los grandes y desde este pequeño espacio en las ondas, le hemos querido hacer este mínimo homenaje. Esperemos que tu nombre perdure en el tiempo. Incomprendido y desconocidos por muchos, y muchos o tantos más fieles apasionados por el globo terráqueo te hemos admirado en vida y no te olvidaremos en muerte

¡Gracias, Paul Naschy!

Se puede escuchar la versión radiada en el programa de radio de El Abrazo del Oso del 02-12-09:
Naschy y Manises