Posts etiquetados ‘muerte’

Introducción:

En post del avance médico se hacen multitud de barbaridades, más aún en tiempos que todavía gobernaba el salvajismo, más en un siglo XIX donde reinaba en muchas zonas de Gran Bretaña la podredumbre y el hambre. La investigación y el estudio de la medicina estaban en auge, para poder desarrollarla necesitaban un alto número de cuerpos humanos, éstos se conseguían a través de cadáveres. Una práctica que en principio era legal, aprovechando los cuerpos de los reos sentenciados a muerte, pero con el paso del tiempo empezaron a escasear y algunos de los médicos tuvieron que echar mano de una serie de hábitos menos legales, dando comienzo a la época de los ladrones de cadáveres o resucitadores. Hasta llegar al punto de ofrecer un alto precio por estas sugerentes piezas con las que poder estudiar y experimentar.

Llegada a esta parte cronológica, surgen dos “muertos de hambre”, dos personajes ávidos de dinero y la buena vida: William Burke y William Hare. Gracias a sus respectivas parejas entrabaron una peculiar amistad que se segregaba en la opulenta sed de ambición de ambos, en una Edimburgo ahogada por la penuria.

William Burke y William Hare

Una noche, entre las múltiples borracheras protagonizadas por ambas parejas, el azar quiso cruzar la repentina muerte de uno de los vecinos del albergue donde vivía Burke con su mencionada ambición, casualmente un pobre vagabundo sin familia. Ambos esbirros intentaron aprovechar tal desliz para quedarse con el cuerpo del desgraciado mendigo con el fin de venderlo al mejor postor, ¿quién mejor que alguno de esos médicos? El doctor Knox, otra alma sin escrúpulos, fue el elegido, con un precio de siete libras y 10 chelines se cerró el trato.

Ambos compañeros se sorprendieron de su suerte y la prematura rapidez para conseguir un dinero fácil, lo equivalente a seis meses de duro trabajo. La diosa fortuna los había acompañado, pero conseguir más cadáveres era difícil en una Edimburgo con los cementerios totalmente vigilados, decidiendo que ellos mismos tenían que seguir con la diosa.

Fue el comienzo de una gran orgía de asesinatos a cambio de dinero, se transformaron  en una especie de chacales de la plata o demonios del vil metal. Con cada una de sus llegadas con un nuevo cadáver siempre eran recibidos con las manos abiertas por el doctor Knox, poco le importaba su procedencia al doctor, supiese o no la historia escondida tras su muerte.

El reguero de asesinatos no les pasó desapercibidos a la policía, entre 17 y 28 crímenes, con cada nuevo empezaban a estrechar el lazo contra los dos individuos. Las sospechas entre los vecinos por la opulenta vida de ambos acabaría con ellos. Todo ocurrió una noche en la que Burke se propasó en su habitación con una joven prostituta, la paliza, escuchada por sus vecinos fue denunciada a la policía. El cuerpo ya estaba vendido al doctor y cuando la policía interrogó a Burke relató que la sangre encontrada en su habitación correspondía a la menstruación de una joven. No contentos con eso, y con todas las sospechas del mundo, las miras de los policías recayeron en Hare, éste, tras ser interrogado durante horas y horas, lo negaba todo, hasta que la policía le puso sobre la mesa su libertad a cambio de delatar a Burke, Hare no dudó ni un instante y empezó a cantar su propia versión de la historia e inculpó como instigador y ejecutor de todos los asesinatos a Burke: “observamos a las curdas (víctimas) por las calles de Edimburgo y si nos parecía que nadie iba a advertir su ausencia trabábamos amistad y luego los matábamos para llevárselos al doctor Knox, el cuál nunca nos pregunto nada sobre la procedencia de los cuerpos.”

Burke murió en la orca. Al doctor Knox se le puso en libertad pero el desprestigio surgido tras el escándalo y el acaso de los familiares de las víctimas le obligaron huir a Londres, dónde terminó sus días hundido en la miseria. Las compañeras sentimentales de ambos también quedaron en libertad para ser protegidas por la propia policía para no ser linchadas. Y  Hare, gracias al acuerdo, se trasladó a vivir en libertad a Escocia, dónde fue reconocido por un grupo de obreros que le quemó en cal viva, para vivir sus últimos días, ciego y con la cara totalmente desfigurada.

Episodio 8.  Burke y Hare, los ladrones fabricadores de cadáveres.

Narrador: En una de las tabernas de las angostas calles de Edimburgo, se sitúan dos parejas de tortolitos, enfrascados en una altanera conversación, llenas de insultos e improperios entre unos y otros -es lo que tiene el alcohol, altera la sangre de cualquiera, y menos no iban a ser William Burke y William Hare-, eran acusados por sus respectivas cónyuges del escaso dinero que tenían, de la necesidad de un nuevo golpe de suerte como el anterior. Aquel que les reportó una suculenta recompensa por tan poco trabajo, o ninguno.

Hace unos pocos días, el azar les hizo chocar contra el cadáver de un vagabundo, recordando las habladurías que se comentaban en el barrio, se dirigieron a la casa del doctor Knox para cambiar ese entramado de huesos y músculos en otro más aprovechable, exactamente siete libras y diez chelines.

La controversia escondida tras la impureza del acto no causó ningún tipo de remordimientos en ninguno de los dos personajes, ambos estaban repletos de gallardía con los bolsillos llenos de dinero, pero los diversos comentarios de sus respectivas, sumado a que poco a poco el saco se estaba vaciando, dividió sus pensamientos en diversas meditaciones…

Harke: Deberíamos rondar por las calles o ir directamente a usurpar al cementerio.

Burke: Pero ceporro, no te das cuenta de qué están totalmente vigilados, nuestras posibilidades por ese camino son totalmente escasas. Al pasear por las calles miro a los ojos a esos desgraciados y harapientos ancianos o a la prostituta con dientes de conejo que alquila su cuerpo por un poco de pan, y pienso: ¿Quién va a preguntar por ellos si mañana no se cruzan en su camino? Nadie ignorante, nadie.

Esas son nuestras bolsas de dinero, ese es el camino correcto. Aprovecharnos de su desconsolada situación, arrebatarles el sufrimiento de su alma para quedarnos con su codiciado cuerpo.

Harke: Pero…

Burke: No existe pero qué valga, todo sea por un bien mayor.

Harke: De acuerdo.

Narrador: La decisión estaba tomada, no por ambos, Burke siempre tenía la extraña habilidad de conducir los actos de Harke en beneficio propio, desde el primer momento su instinto le hablaba de esa peculiar deficiencia en su personalidad. Ahora lo más importante era encontrar el producto adecuado.

Los días pasaban tan rápidamente como la intranquilidad en ambos hasta que apareció el pobre Joseph “el molinero”. Sin familia, sin amigos, con un cuerpo alto y fuerte que daría un buen peso; ¡era la pieza ideal!

Ambos se aproximaron animadamente a Joseph para invitarle a unas jarras de cerveza en la posada de la pareja de Harke, Margaret. Las cervezas se cambiaron por unos vasos de licor que fueron caldeando un poco más el ambiente. La razón de Joseph se iba nublando, momento en que aprovecharon para sujetarle y llevarle a una de sus habitaciones, le posaron sobre la cama, le sujetaron con una fuerza diabólica mientras Joseph se intentaba revolver cuando un almohadón se estrujaba sobre su cabeza para cederle su respiración. Ahogaban y ahogaban con más fuerza, con suma delicadeza para no dejar ni una marca de violencia sobre su cuerpo, y tras una intensa lucha, el cuerpo del desgraciado dejó de latir.

Como dos rayos amparados por la soledad nocturna se dirigieron a la puerta trasera del estudio del doctor Knox. Al rato, se les volvió a ver salir con 10 libras que llenaban sus bolsillos.

Burke: No ha estado mal, nada mal. Pensar en las diferentes dudas que hemos tenido para terminar disfrutando de un trabajo bien hecho. La siguiente ocasión no debemos dejar pasar tanto tiempo, además no está tan mal esto de asesinar, ¿no te parece Harke?

Harke: Bueno, sí…

Narrador: Sí, así ocurrió. Más de 17 crímenes atestiguan parte de la pasión con que se tomaron sus hábitos. Pasando de ser unos burdos “muertos de hambre” a unos crueles criminales. De matar para sobrevivir a disfrutar matando, así se podría resumir el paso que daban nuestros dos queridos amigos con cada nueva visceral sangría. Tornando su aptitud a una total indiferencia a la vida humana.  Su amistad se terminó a la primera dificultad, con ella llega la humillación y la burla.

Burke: Parecía un estúpido el atontado de Hare y mira por dónde me ha tomado la delantera. Asesinato tras asesinato creyendo que le manejaba a mi antojo para al final estamparme la puerta en la cara y terminar pagando por todas nuestras penas.

Bastardo desagradecido que no ha aguantado con la boca cerrada. Gracias a mi generosidad ha podido vivir los mejores días de su vida, pero los ha cambiado por una oferta que va a ser su desgracia y los ruidos de las trompetas para la mía.

Narrador: Harke delató a Burke forzado por la policía, acordó una supuesta libertad que a posteriori le condenó a una pena más dura que la soga blandida en el cuello de Burke.

Se puede escuchar la versión radiada en el programa de radio de El Abrazo del Oso del 01-04-12:

Ladrones de cadáveres, Edgar Allan Poe y la fosa de las Marianas.

Anuncios

Introducción:

Los depredadores sexuales representan la encarnación cultural de los asesinos en serie. Muchas de esas encarnaciones están sujetas a inclinaciones fetichistas y sadomasoquistas Esa enfermiza desmesura da una sensación al individuo que no lo considera anormal, ayuda a ampliar sus actos más sádicos, sin olvidar, que el sadismo nos recuerda que el sexo no está relacionado solamente con la afirmación y creación vital; y que puede llegar a su contrario, es decir, a la aniquilación y la muerte. El ansia vital y el anhelo de la muerte son componentes de nuestra sexualidad. Y cuando se llevan a extremos los vicios o parafilias sexuales se confunden con lo real.

Esta serie de desviaciones en serial killers se suelen dar en hombres solitarios, con algún trauma en la infancia y una larga serie de estereotipos que suelen marcar el perfil de éste tipo de asesinos. Lo más inusual, es encontrarlo en casos femeninos –los impulsos que suelen mover a las mujeres son la venganza o la codicia-, aunque en las excepciones siempre sale a relucir alguna parafilia sexual que las mueve.

En el mes de enero de 1987, surge un hecho que pasa inadvertido a los ojos de todo el mundo, la muerte de una anciana. Nada especial en la Clínica de AncianosAlpine Manor” en Grand Rapids (Michigan, USA). Lo lógico y normal es que la muerte de una persona de avanzada edad, más con Alzheimer, fuese a causa de una forma natural.

Todo seguía su normalidad, las muertes de ancianas enfermas terminales se iban sucediendo, pero nadie en la clínica sospechaba nada. Incluso, un par de enfermeras se jactaban de que ellas eran las culpables de sus muertes. El resto de compañeros no se lo creían, decían que se trataba de una simple broma y seguían con su día a día de la manera más monótona.

Un día, el ex marido de una de estas enfermeras, Cathy Wood, acudió a la policía a contar la historia. El propio Ken Wood hablaba de su ex mujer como: “frívola, cambiante e impredecible”, decía que no expresaba ningún sentimiento materno hacía su hija. Años después, la propia Cathy, confesó tener un embarazo voluntario para poder escapar de casa.

Tras la declaración, los cadáveres de 5 ancianas fueron exhumados, y la cruda realidad apareció. La historia de ambas enfermeras era cierta: Gwendolyn Graham y Catherine May Wood iban a ser acusadas de sus muertes.

Catherine May Wood y Gwendolyn Graham
Catherine May Wood y Gwendolyn Graham

El matrimonio Wood se separa en 1986. Cathy Wood era la supervisora de la clínica de ancianos, tras la separación se enamora de su ayudante: Gwen Graham. Ésta había llegado de Texas con 22 años; siempre le gustaba sacar a relucir su lado masculino, mostraba graves cicatrices en los brazos, contando que se las había realizado en varias peleas. Nada más lejos de la realidad, tras una infancia donde se sentía abandonada, sufriendo abusos sexuales por parte de su padre, se auto-mutilaba, mostrando un claro síntoma de trastorno de personalidad.

Ambas, empezaron una relación lésbica, una de sus preferencias sexuales era la asfixia erótica. Experimentación que llevaron al máximo, y no contentas con eso, decidieron aumentar sus juegos sexuales hasta lindarlo con la muerte. Ningún sitio mejor que su propio trabajo: “Alpine Manor”, contaba con 200 camas, una media de 40 muertes por año; dónde la muerte de 5 pacientes no se tendrían en cuenta. Todas sus víctimas esperaban la muerte pero la alcanzaron de una forma que no esperaban.

Graham entro en la habitación de una de las ancianas, cuyo apellido empezaba por m, empezó a taparle la nariz y la boca con una toalla, y pese a su resistencia, aumentaba su excitación, asfixiándola hasta la muerte. Tras cada ritual, ambas enfermeras se iban a habitaciones desocupadas para practicar sexo y disfrutar de la emoción del momento.

Catherine May Wood

Catherine May Wood

Practicaban un juego del más macabro, elegían a sus víctimas según las iniciales de su apellido hasta llegar a formar la palabra “murder”. Graham guardaba trofeos de sus víctimas: joyas, prótesis dentales o calcetines; tal era la irrevelancia  que daban a sus fechorías que aparte de jactarse de sus crímenes, la propia Graham, guardaba los trofeos en su taquilla de la clínica.

Graham dejaba como tarjeta de visita la toalla con que las había asfixiado. Tras intentar asesinar a un anciano y fracasar en el intento, se concentraron en las féminas. Según algunas confesiones, su intención era el llegar a las 20 víctimas.

En 1987, la relación termina. Cathy se siente triste y desolada, acude a su ex marido a contarle toda la historia, es cuando Ken, 14 meses después, acude a la policía.

La policía llama a la puerta de Graham en Tyler (Texas). Testificó que se trataba de una broma macabra para asustar a sus compañeras, pero las pruebas eran irrefutables.

En el transcurso del juicio, Wood, se defendió inculpando totalmente a Graham, acusándola de ser la que planeaba y ejecutaba los crímenes, y ella se ocupada de distraer a los celadores. Graham seguía defendiendo que era una simple broma y que Wood mantenía la teoría de los asesinatos por ser una amante despechada.

Gwendolyn Graham

Gwendolyn Graham

El 3 de Noviembre de 1989, después de un juicio dónde los enfrentamientos dialécticos se turnaban entre ambas acusadas, se dictó la sentencia, condenando a 5 cadena perpetuas a Graham, sin posibilidad de libertad condicional; y de 20 a 40 años de prisión para Wood, con la primera oportunidad de salir en libertad en el año 2005.

Episodio 6.  Las enfermeras diabólicas.

Narrador: La apacible placidez se respira todas las mañanas en la Clínica de AncianosAlpine Manor”, a las orillas del Grand River, la ciudad de Grand Rapids, asentada en el condado de Kent del estado de Michigan, vive separada de la ebullición de los grandes sucesos que rompen la tranquilidad de otras grandes metrópolis financieras. El trasiego escondido por ser una de las primeras ciudades de los Estados Unidos en la fabricación de automóviles y camiones, no se ve reflejado en sus calles, estás viven en una quietud y sosiego utópicos.

Todo la tranquilidad se rompe en la primavera de 1988, Ken Wood acude a la policía para relatar la historia contada por su ex mujer. La narración nos cuenta un amor imposible que se desquebraja tras el final de la pasión, escondido tras un telón de crueldad que no mece ante ninguna pleitesía de clemencia.

Todo gira alrededor de la sosegada clínica de ancianos donde dos de sus enfermeras han firmado un pacto con el diablo que las han llevado hasta la locura.

Catherine May Wood: Hoy es la noche, después de lo que nos pasó con Christopher, sigo pensando en centrarnos en mujeres. Son mucho más tiernas y manejables, además, podemos disfrutar de todos sus atributos femeninos.

Gwendolyn Graham: Sí, ¡palpar sus pechos en el más alto estado de excitación hasta sentir como ceja su último aliento!, ¡mientras levantamos su perdido apetito sexual hasta alzarla a un altar de pasión y lujuria!

Catherine May Wood: Como cuando me ahogas con el pañuelo de satén hasta sacarme un exhausto orgasmo que desea seguir sintiendo el camino de la muerte…

Narrador: Nuestras enfermeras se dirigen a la habitación de la interna Mary Macdonalds, sigilosamente se acercan a su cama, no quieren despertar ninguna duda en la anciana, el ver a ambas junto a su camino podría dar lugar a suspicacias.

Gwendolyn Graham coge la toalla depositada en el regazo de la silla, la agarra fuertemente, acercándose al arrugado cuello de la anciana. Con una mano tapa su boca, y con la otra, rodea su cuello con la toalla, comienza a estrangularla con saña, gira la cabeza, observa cómo Cathy tiene su mano dentro del pantalón, sus ojos encendidos están en un elixir de excitación, mientras sus dedos se deslizan por su cuerpo, palpando sus labios del deseo, flotando y flotando hasta explotar en un mar acuoso de lascivia. Cathy, torna su mirada fijamente en las pupilas de Gwen, están totalmente dilatadas, estrujando su cuello hasta alcanzar su pleno descanso.

Abandonan la habitación mientras sus manos arremeten, acarician y aprietan las zonas estimulantes de la otra, se propinan unos largos besos, llenos de pasión y deseo, tras los que se esconden una maldad innata en ellas. Entran en una de las habitaciones libres, una se abalanza sobre la otra y continúan con sus juegos sexuales…

Al terminar, la estimulación termina, y la relajación llega a sus cuerpos. Están totalmente satisfechas, han llegado a la más alta cúspide erótica.

Gwendolyn Graham: Nunca pensé en estar tan orgullosa de mí misma. Muchos son los días encerrados en palabras opacas de deseos incumplidos. Hoy, ¡por fin! Esos deseos reprimidos han alcanzado su plenitud, llegando a una adolescencia con un futuro inmejorable. Ver tu cara mientras te corrías, justo en el momento que esa bruja se ha ahogado en sus propios vómitos, ha sido el momento álgido de nuestra relación. A partir de ahora, nuestros caminos estarán unidos en un estrecho urgir de deseo.

Catherine May Wood: ¡Ay, Gwen! Tenemos que repetirlo una y otra vez, deseo experimentar esa sensación hasta el óbito. Exprimir mi cuerpo, ¡hasta dejarlo seco de deseo!

Gwendolyn Graham: ¡Qué cerda eres!

Narrador: Abrazadas, fundiendo sus cuerpos en una sola persona, besándose continuamente mientras mantienen una relajada conversación, en sus cabezas, no para de rondar la idea de que llegue una nueva noche, para volver a experimentar lo vivido en esta.

Los rayos de sol alertan sus parpados, despiertan, abandonan el dormitorio, en la mesura de sus labios reluce la sonrisa diabólica de los ángeles de la muerte.

Keith Hunter Jesperson, el asesino de la cara sonriente

Introducción

Tras alterar nuestros estómagos con nuestro primer relato de mentes perversas, vamos a seguir nuestro camino para encontrar el grado sumo de maldad. En este segundo capítulo no queremos bajar nuestro ritmo cardíaco y os queremos presentar a otro personaje peculiar, otra cruel víctima de una infancia infeliz.

Nos desplazamos a los años 60, a la región canadiense de la Columbia Británica, allí, el pequeño Hunter, pasa su tierna infancia, entre los abusos sexuales de su padre, los insultos de sus compañeros y hermanos, y la inducción de su mentor a maltratar y matar a todo aquellos animales nocivos para Hunter.

Keith Hunter Jesperson

Keith Hunter Jesperson

Sus primeros años hasta mediados la treintena los pasa deambulando por Canadá hasta alcanzar su sueño de entrar en la Real Policía Montada, éste se trunco por una caída que le lesionó. Después se desplaza a Estados Unidos para empezar a trabajar como camionero en la compañía Pacific Northwest, ya con 35 años.

En el país vecino trata de reconducir su vida, se casa con una mujer de ascendencia mexicana, tiene 3 hijos y pasa unos años de supuesta tranquilidad. Está se rompió cuando su mujer se divorció de él, seguía maltratando animales, incluso llegó a colgar de una soga a la mascota de su hija mayor.

La separación alteró totalmente el coctel mental de Hunter, los abusos sexuales y los maltratos animales se mutaron en su ser. Llegando a pasear con su camión en busca de la víctima más adecuada para ser la extensión de sus manos, y mientras las ahogaba, perpetrar los mismos abusos que recibió de su padre. Terminando con una carrera delictiva de 8 asesinatos con el agravante de violación. Una de sus mayores extravagancias era enviar cartas a la prensa, policía y familiares de la víctima. Misiva que era firmada con una cara sonriente.

Es curioso observar que nuestros dos primeros protagonistas de “Mentes perversas” tienen dos nexos en común: una infancia marcada por el abuso de poder del padre y una sangrienta carrera delictiva que comienza con la cuarentena, ¿estaremos siempre libres de nuestros más bajos instintos anexionados a nuestra infancia?

Episodio 2. El hombre que firmaba con una carita sonriente

Keith Hunter Jesperson:

Soy esclavo de mis demonios, mi constante lucha contra la oscuridad que cohabita conmigo me traslada a un estado de semi-apatía donde subyacen todos los deseos ocultos opacos a mi ansiedad.

La perpetúa alimentación de mis deseos conmutados en una supuesta apacible vida familiar han explotado tras el abandono de mi mujer, ¡qué insensata! Enfurecerse por ahorcar a ese mísero minino, ¡no entiende qué es un acto de eterna generosidad! He librado a esta bestia de su infortunio.

He perdido el calor familiar, pero he recuperado el control y el poder de mi ser. Soy libre de encauzar mis instintos. ¡Quiero ahogar hasta el desaliento a una mujer!

Narrador:

Los pensamientos de Hunter se ven cortados tras la entrada en el bar de una chica, Tannya Benett, la casuística ha querido cruzarla en el camino de Hunter. Sus reflexiones se hacen realidad, queda un paso para su destino.

Keith Hunter Jesperson:

Me ha costado convencerla, al final hemos llegado a casa, nada más volverse no he podido evitar abalanzarme sobre ella, desgarrarla y abrirle el vestido. Su resistencia aumentaba mi excitación. Mecánicamente, mis manos, se han dirigido hacia su cuello, he empezado a apretar con toda mí fuerza, no paraba de revolverse, de golpearme con sus tacones en el costado, mis dedos apretaban con una pasión inmensa. Su respiración acelerada se traducía en un inmenso acrecentar de mi miembro viril.

Cuando su respiración espiaba, paré de apretar, mi riego sanguíneo ordenaba a mi cerebro el poseerla, ¡empalarla hasta el último suspiro!

Empecé a presionar su cuello con una febril devoción, le he rasgado su ropa interior, he dominado su voluntad hasta conseguir penetrarla, y cuando su resistencia disminuía, he empezado asfixiarla con saña, su latir decrecía hasta que conseguí una muerte húmeda.

Narrador:

Hunter cometía su primer crimen, la necesidad de violencia se aumentaba con la violación. Necesitaba sentir el último suspiro de la víctima mientras la poesía, consiguiendo su perfecto elixir.

Keith Hunter Jesperson:

¡¡¡Ufff!!! Acabar con la existencia de un ser vivo es la mayor efervescencia inocua a la realidad, revivirla de nuevo una y otra vez, va aumentando mi necesidad de más, ¡mucho más!

Voy a compartir este impetuoso recuerdo, quiero vanagloriarme de mis actos. Empezaré a escribir una misiva…

Narrador:

Escribía letra tras letra reviviendo cada uno de esos momentos celestiales. Su miseria egocentrista le lleva a firmar con una cruel cara sonriente mofándose de las autoridades, periodistas y familiares.

Se puede escuchar la versión radiada en el programa de radio de El Abrazo del Oso del 27-06-10:
La noche de San Juan, vacaciones ecológicas y otra mente perversa

Fritz Haarmann, el vampiro de Hannover

Introducción

Hoy empezamos el recorrer con una nueva sección dentro de “La trampilla del sótano”. Un espacio donde daremos cabida a una serie de las mentes más perversas que han protagonizado los titulares más sangrientos de los medios durante distintas épocas. En este rincón aparecerán algunos de los mayores psicópatas: primero ofreceremos una pequeña biografía del protagonista, para después presentar un relato radiado basándose en la vida del mismo.

Fritz Haarmann

Fritz Haarmann

Nuestro primer protagonista es el apodado “El vampiro de Hannover” o “el mito alemán”, Friedrich “Fritz” Heindrich Karl Haarmann. Su infancia estuvo marcada por la gran dualidad sufrida por el amor-odio, el amor que le procesaba su madre, y a su vez, el odio del maltratador alcohólico de su padre. Este aspecto le consumió profundamente hasta reflejarse en las actuaciones contra sus víctimas, alcanzando la misma dualidad recibida en su niñez: sintiendo un profundo cariño por los inocentes jovenzuelos hasta conducirle a las mayores atrocidades contra ellos.

Hizo su aparición sangrienta contando ya con 40 años, pero sus antecedentes pronosticaban un final no muy lejano al que tuvo: violaciones a menores, contactos homosexuales basados en la fuerza, robos, hurtos, actos de mendicidad, timos… Contemplaban su historial antes de saciar su hambre de carne humana por primeva vez.

Se aprovecho del caos originado después de la I Guerra Mundial, en una Hannover donde reinaba el desconcierto, los jóvenes deambulaban por la estación central, desamparados y hambrientos. Esto era aprovechado por Haarmann para seducir a estos jovenzuelos, abrazarles con una falsa máscara de bondad y cariño, hasta conducirles a su bohardilla, donde daba rienda suelta a sus más bajos instintos.

Tumba de Fritz Haarmann

Tumba de Fritz Haarmann

Se le imputaron hasta 27 asesinatos, todos muchachos entre 12 y 18 años. En estado de vesania sexual mordía a las víctimas en la garganta y bebía su sangre. Descuartizaba los cadáveres, separando escrupulosamente la carne de los huesos. Además el propio Haarmann regentaba una taberna donde servía la carne de las víctimas, sin los clientes saberlo, lógicamente. Otra de sus excentricidades era comerciar con las ropas de los cadáveres, menos algunos objetos que guardaba como trofeo.

Nos encontramos ante uno de los asesinos en serie más especiales de la historia. Capaz de vanagloriarse de sus hazañas, fanfarrón, frio e hipnótico. Con una inteligencia camaleónica, astuto y locuaz para sus interés, pero con una escasa inteligencia. Lo más revelador es su capacidad para convencer, seducir y fortalecerse ante sus desafortunadas víctimas.

Todos estos actos, eran apoyados por su compinche, Hans Grans, otro personaje de la más baja calaña, incluso con menor moral que Haarmann. Ambos sacudieron de terror las calles de Hannover durante más de 6 años.

Episodio 1. Las aventuras y desventuras del vampiro de Hannover

Narrador:

Recorría las angostas y frías terminales de la Estación Central de Hannover, su carnet falso de detective no le delataba ante sus jóvenes y desamparadas víctimas adolescentes. Fritz, con su mirada: gris, fría e hipnótica; era capaz de domesticar a sus pequeños cachorros, bajo una humilde invitación amorosa, hasta conducirlos a su particular sacristía personal…

Fritz Haarmann:

De nuevo, no he podido resistirme: ese pícaro hoyuelo que se le marca al sonreír; una piel tersa y suave, como las finas yerbas de las colinas del Deister; un andar difuso, símbolo inequívoco de su temprana edad, cálculo que tenía sobre unos 14 años; y sobretodo, esa yugular. ¡Esa yugular! Vil ángel caído ensalzador de mis proezas.

Primero me rehusaba, pero mi sed de sangre consiguió darme el poder de una fuerza inmortal. La primera dentellada en su yugular, le hizo arredrarse repentinamente, paralelamente al vigor de mi ansia. Dentellada a dentellada hasta alcanzar la garganta, aumentó mi rojo frenesí de elixir de vida. Según subía mi éxtasis, disminuía sus inútiles quejas y alaridos de suplica. Al cesar sus aspavientos, con el concluir del latir de su corazón, cogí una copa, apreté fuertemente su garganta y vertí un cálido chorro de rojo oscuro, alcé la copa al cielo, engullendo todo el líquido con un placer exquisito, agradeciendo sin cesar el poder disfrutar, nuevamente, de tal suculento líquido ancestral.

Seguidamente continué con una de mis partes preferidas de tan suculento ritual. Empecé a descuartizar al chico -creó que se llamaba Friedel, aunque no podré olvidar su mirada al clavarle por primera vez los dientes-, su estructura ósea rayaba la perfección, cada serrada era un profundo gozo, iba almacenando la sangre en diversos cubos para después rellenar las paredes de mis aposentos del color gloria. Limpié concienzudamente cada uno de sus huesos, libres de todo rastro de piel, los trozos más jugosos de carne y distintas partes de su anatomía, los empaquetaba para que después, Hans, los bajase a la taberna y ofrecerles a mis clientes las mejores piezas de mis cacerías.

Ya está llamando Hans.

Narrador:

Ambos, Fritz y Hans, se dirigieron al río Leine para deshacerse de los huesos de la víctima. Su carácter despiadado les había unido en el devenir de sus vidas. El primero, saciaba el hambre de sus impulsos más perversos, vanagloriándose de sus logros, buscando la vida eterna mutada en la fama. El segundo, era un buscavidas sin escrúpulos, donde el único ser vivo era él.
Entre los dos seleccionaban las víctimas. Fritz, cometía el cruel acto, viviendo una particular historia de amor con cada uno de los desafortunados jóvenes. Hans, se encargaba de vender las ropas y objetos de valor sobrantes de la orgía de sangre. Los dos se deshacían de la carne.

Fritz Haarmann:

El gozo de sentarme en mi sillón, mirar las paredes con un candente gotear de la culminación a mis actos, reviviendo el intenso placer que conlleva cada nuevo terminar. Aflijo todos mis sentidos al inspirar la esencia de la sangre, el perfume perfecto para la cita final con la muerte.

Cada parte del ritual tiene su encanto.

Primero el engatusamiento del nuevo bisoño que cae a mis pies, ver como esos desamparados lobitos sucumben antes mis garras, como imploran mi compañía, ¡soy el Mesías que les llevará a la vida eterna! Con mi muerte descansaran eternamente junto a mis huesos. Cruel destino seria el no unirse a mí.

Después conducirlos hasta mi bohardilla, tomar una copa de vino, unos primeros roces, unas palabras cariñosas, alargar mis dedos a su cuello y, culminar el intenso y puro amor que siento por ellos. ¡No saben del placer que van a gozar! ¡Van a disfrutar de la más gallarda muerte! Ya muerto, embellecer sus huesos, arrancarles la piel y repartir su eternidad con mi público.

Los jóvenes polluelos pían al pasar de mis pies. Se que todos quieren unirse a mí, conocen la simbiosis que podemos alcanzar. La eternidad está junto a mí, morirán siendo desconocidos, alcanzarán la perenne fama en el óbito crepuscular del fin.

Narrador:

Friedrich “Fritz” Heindrich Karl Haarmann fue condenador por 24 asesinatos y ejecutado por decapitación el 15 de abril de 1925.
Nunca se arrepintió y murió orgulloso de sus actos.

Se puede escuchar la versión radiada en el programa de radio de El Abrazo del Oso del 11-04-10:
Testigo de Cargo y el Carnicero de Hannover

El Hospital del Tórax (Terrassa)

Historia del Hospital

En el año 1952 el Ministerio de Sanidad decide abrir cerca de Barcelona un inmenso hospital que acogiera a la gran cantidad de enfermos que había en Cataluña aquejados de tuberculosis, carencias pulmonares y cáncer de pulmón. Se elige el término municipal de Terrassa por su cercanía a Barcelona y por contar en sus afueras con un bosque, conocido como “La Pineda”, cuyo aire fresco y puro era muy bueno para este tipo de enfermos.

En una extensión de 60.000 metros cuadrados, dividido en dos alas principales y organizadas según la clase social del paciente, de nueve pisos de altura más los sótanos, a las que hay que añadir edificios anexos como la capilla o el depósito de cadáveres, se construyó el hospital. Como en la mayoría de centros sanitarios, en las plantas baja y primera estaban la recepción, urgencias y las consultas externas; mientras que, en las nueve plantas superiores, estaban las habitaciones, llegando a contar con 1.200 en total.

El antiguo Hospital del Tórax permaneció abierto hasta el año 1997, con unas estadísticas terribles, siendo durante muchos años el centro sanitario español que más suicidios registraba. Se dice que los enfermos se arrojaban desde la novena planta al jardín, el cual habían apodado “la jungla” debido a los gritos que se solían escuchar de la gente que se suicidaba y los de aquellos internos que gritaban frases como “ya ha caído otro” u “otro que se ha tirado”. La media de estancia de un paciente en el hospital era de un año, pues la mayoría no conseguía superar las graves dolencias. La rápida y dolorosa muerte que advenía a los enfermos, que además estaban aislados del mundo, provocaba una psicosis general que, en muchos casos, acababa en el suicidio; de ahí la estadística.

Hospital del Tórax

Hospital del Tórax

A día de hoy el antiguo Hospital del Tórax se encuentra en proceso de remodelación para albergar oficinas y locales de uso para los ciudadanos de Terrassa.

En su planta baja se encuentra ubicado el Centro Psiquiátrico de La Pineda, con 62 plazas residenciales, y una de sus alas ha sido adquirida por la productora cinematográfica Filmax. Donde se han realizado multitud de películas como: Frágiles (2005), Los sin nombre (1999), Ouija (2004), La monja (2004), El maquinista (2004), etc…

Allí tiene pensado trasladarse en su totalidad, ahora que el edificio es propiedad de la Generalidad, el parque Audiovisual de Cataluña y albergará distintas empresas relacionadas con el vestuario, el maquillaje y la caracterización.

La enfermera de la muerte

Una de las historias más macabras y terror nos puede causar sobre el hospital, es la conocida como “enfermera de la muerte”. Ataviada con una jeringuilla en su mano derecha, buscando su próxima víctima y causarle una muerte para poder darle la paz a aquellos enfermos ya desahuciados, casualmente con cada aparición de la enfermera le sucedía una muerte. La sugestión y las altas dosis de sedantes y antidepresivos pueden ser las causantes de estas leyendas, pero siempre nos quedará la duda.

También se cuenta que por “la jungla” pasea una figura espectral que recuerda a un paciente que acarrea consigo un respirador y arrastra consigo todo el material médico. Los mismos enfermos comentaban de que veían a sus antiguos compañeros paseando por las habitaciones y los corredores.

Interior del Hospital

Ahora vamos a entrar en la parte enigmática del hospital. Después de su cierre los rumores sobre sucesos extraños en el interior del hospital y en sus alrededores son bastantes comunes por aquellas personas que lo han visitado. Asegurando escuchar voces, ruidos extraños, una sensación rara en el ambiente, cambios bruscos de temperatura, problemas con los aparatos de grabación y las cámaras fotográficas, aparición de sombras… todos estos fenómenos parecen provenir de la parte abandonada del antiguo hospital.

Interior del Hospital del Tórax

Interior del Hospital del Tórax

Se han realizado numerosas investigaciones sobre hechos paranormales sucedidos en el hospital. Psicofonías y estudios sobre los cambios de temperatura/humedad en diversas estancias han dado positivos. Y se han encontrado diversos testigos de total credibilidad, como empleados o parte del equipo del rodaje de diversas películas que se han realizado en el hospital.

Algunos empleados del centro de disminuidos psíquicos que está en la parte habilitada del hospital aseguran haber vivido situaciones extrañas, como que el ascensor venga a la planta donde están ellos sin que nadie los haya llamado o presenciar como aparece humo y neblinas de la nada dentro de algunas habitaciones.

También son muchas las personas que han sufrido fenómenos extraños dentro del hospital y que el lugar nada tiene que ver con su trabajo, simplemente han entrado por curiosidad o para realizar grabaciones y fotografías.

Según cuentan estas personas dentro han vivido situaciones de autentica extrañeza como realizar grabaciones de vídeo y que luego las cintas aparezcan vírgenes, realizar fotografías y que la mayoría luego no salgan o incluso llegar a sufrir anomalías con los teléfonos móviles.

Pero sin duda el fenómeno más común en este hospital es el relacionado con las anomalías en los aparatos y la sensación extraña de sentirte acompañado, como si en el lugar hubiese mucha actividad, aunque también cuentan los testigos otro tipos de experiencias donde las sombras, visiones y fenómenos paranormales están presente.

También es digno de mencionar las distintas experiencias de miembros del equipo de rodaje de las diferentes películas realizadas allí por la productora Filmax.

Brad Anderson, director de la película “El maquinista“, la cual se rodó íntegramente en el hospital del Tórax, asegura que es un lugar espeluznante.

En la película “Los sin nombre” la filmación de la autopsia de la niña desaparecida se realizó en el antiguo hospital del Tórax de Terrassa, en donde según cuentan algunos del equipo técnico, ocurrieron fenómenos paranormales: ruidos extraños, cambios bruscos de temperatura, etc. Según el director Jaume Balangueró, “los actores iban al baño de dos en dos por que tenían miedo“.

El rodaje de la película “Ouija” también ha estado marcado por el escalofrío que causa el lugar. Una de las actrices, Montse Mostaza en una entrevista realizada a la revista Akalina Cine dijo que se respiraba algo extraño en el ambiente o el director de “La Monja” que aseguró haber vivido cosas muy extrañas en el hospital y que jamás volvería.

Por otra parte, circula la leyenda de encontrarse escondidos fetos humanos en las dependencias de la planta número cinco para unos o en la segunda para otros, pero quizás esto solo sea eso, una leyenda surgida en un mes de mayo del año 2003 donde unos menores de edad robaron un bote de cristal en el cual había un feto humano conservado en formol.

Exterior del Hospital

En los alrededores del Hospital del Tórax tenemos lugares cargados de misterio, como la iglesia abandonada, lugar donde los grupos de corte satánico organizan rituales y donde las cámaras fotográficas y aparatos de grabación en ocasiones parecen descontrolarse y funcionar solo en determinados lugares. También se han grabado un gran número de psicofonías en su interior.

También tenemos la casa del palomar, donde los cambios bruscos de temperatura son bastante habituales y en alguna ocasión se han descargado baterías y pilas que los curiosos llevaban de recambio para sus aparatos.

El último lugar de los alrededores del hospital a destacar es sin duda los jardines de la parte trasera “la jungla” lugar donde caía la gente que se lanzaba al vacío atentando contra su propia vida y desde donde se oye según algunos testigos voces, gritos y lamentos.

Jardín trasero del Hospital del Tórax

Vista del jardín trasero de "la jungla"

La segunda casa es un lugar curioso, aunque quizás es el lugar que menos sucesos extraños contempla a sus espaldas, quizás por que casi siempre suele estar cerrada.

Mientras, la capilla, el depósito y otras instalaciones siguen cerradas pero su entrada, como a cualquier propiedad privada, está castigada como allanamiento de morada. Aunque un grupo de jóvenes accedió al interior del hospital, concretamente al sótano, causando destrozos de bastante consideración, por eso el hospital se encontraba con todas las entradas y ventanas cerradas con ladrillos.

En la capilla que está en la parte trasera del hospital se encuentran signos evidentes de que allí se realizan rituales o invocaciones a fuerzas oscuras. Cualquier visitante se encuentras con restos de un pentagrama rojo invertido, aunque también puede ser restos de alguna de las películas de la productora Filmax.

Multitud de misterios y leyendas rodean la existencia de este hospital. Algunos serán bulos, otras exageraciones, pero indistintamente de creer o no en sucesos paranormales, no nos podemos negar que es un sitio especial, con un halo de misterio que nos hace interiorizar nuestros miedos y agrandar cualquier suceso que se pueda dar. Eso no quiere decir que no sucedan, distintas pruebas dan un testimonio positivo para ello, siempre queda la duda de los más incrédulos, pero siempre tendremos en nuestra mente éste lugar con misterio.