Archivos para octubre, 2011

BOLA DE DRAGÓN

Dragon Ball Z

Del manga original de Akira Toriyama cuya adaptación al anime se dividió en dos series: Dragon Ball con 153 episodios y Dragon Ball Z con 291 episodios, posteriormente se crearon otras dos historias aparte del manga para televisión: Dragon Ball GT con 65 episodios y Dragon Ball Z Kai –la remasterización de la serie original de Dragon Ball Z en alta definición y formato 16:9).

La historia nos narra la vida de Son Goku, sus primeros años de entrenamiento en las artes marciales, las primeras luchas contra el Ejército del Lazo Rojo cruzándonos con los inolvidables Torneos de Artes Marciales y sumergiéndonos en la leyenda de las siete bolas de dragón mágicas.

El hilo argumental pasa de ser los buscadores de las bolas mágicas a ser los protectores del Universo. Contra enemigos perversamente despiadados y casi invencibles: Piccolo, Vegeta, Freezer, Boo o Cell. Con una constante del manga y anime japonés: la casi infinita duración de sus batallas o luchas y una estructura similar que con el paso de los episodios llegó a ser aburrida y repetitiva.

La violencia llegó a un punto que la versiones de los capítulos en Europa estaba ampliamente mutilada, pasando los episodios de 25 minutos a 20, incluso, como en el caso de España, a llegarse a suspender la emisión de la serie por las diversas protestas de asociaciones y madres asustadas por su extrema violencia y los puntos picantes de la primera parte de la saga.

Puede hablarse del primer manga y anime de fama mundial, llegando su mito hasta nuestros días, siendo de las primeras franquicias de merchandising en ventas. La diversidad de personajes entrañables e identificativos al carácter de cada uno de los niños y adolescentes que hemos disfrutado de esta serie es una de las causas principales de su perdurar en el tiempo.

CHICHO TERROMOTO

Chicho Terremoto

Es un anime producido en Japón en los años 80 que no pudimos disfrutar en España de sus 65 episodios hasta mediados de los 90. Es una de las series infantiles más picantes y atrevidas, paralela en su atrevimiento a Shin Chan.

Chicho Terremeto es un chico obsesionado con el baloncesto y con levantar las faldas de las chicas para observar el color de éstas –ayudando a los televidentes infantiles a su introducción sexual-. Su humor causo furor en la época, siendo la comidilla en los patios de colegio de la década de los 90: todos los niños buscando las braguitas blancas de Rosita.

Al igual que en el caso de Dragon Ball la serie que nos llego a España no fue la misma emitida en Japón, sufriendo multitud de cambios en el guión y adaptando las coletillas al idioma patrio.

 LOS CABALLEROS DEL ZODIACO

Los caballeros del Zodiaco

Nos despertábamos con las legañas pegadas a los ojos, pero la pereza pronto se borraba con unos primeros pensamientos que nos transportaban a un mundo de fantasía dónde nuestra imaginación nos trasladaba por las diversas constelaciones: Pegaso, el Cisne, el ave Fénix, la Osa Mayor o Andrómeda. Nos equipábamos con nuestra armadura preferida, empuñábamos la mochila hasta lindar con nuestros huesos en la entrada del tabernáculo de nuestros conocimientos. Las clases de matemáticas se transfiguraban en símbolos de la mitología griega y nórdica, la armadura relucía entre los diptongos o los dictados y cuando salíamos a la pizarra nuestra meta era ser el santo de la defensa de la diosa Atenea, ejecutando el ejercicio con el cosmos en los dedos y, al volver a nuestro pupitre, la sonrisa cubría nuestra cara percibiendo la fragancia de la victoria. Zumbaba el replicar del recreo, recorriendo el patio de templo en templo, sumergidos en mil batallas, alcanzando victorias en Asgard, dónde reina el frío y el hielo, sumergidos en el submarino del emperador Poseidón o en una eterna batalla contra el inframundo. Volvía el zumbar, escalábamos a nuestra aula con una gran pesar, un nuevo enemigo cruzaba el umbral calzando un áurea boreal procedente de Sinigrado, se turnaban las huestes de territorios desconocidos: la península de Yucatán, el mar Caspio y el golfo de Mëxico; desconocidos para nosotros, solo oíamos hablar de la isla de la Reina Muerte, del Santuario y el castillo de Hilda. Se daba carpetazo al día escolar, un mar de conflictos solventados y el arpa de mime nos unía al salir de nuestro guerrear. Regueros de sangre mezclados con las lágrimas de los héroes, nosotros, capaces de liquidar un nuevo viaje al infierno: el de nuestra infancia incomprendida, el de vivir en un mundo paralelo dónde podíamos ser nosotros mismos, el del cielo dónde lidiábamos con las doce casa zodiacales.

La tarde, nuestra última batalla, el infierno irradia en el horizonte, en nuestro escritorio cientos de deberes se interponen a nuestra cruzada hasta conseguir entrar en la dimensión que nos lleva a los Campos Elíseos: surcando las tentaciones de las ninfas, cabalgando entre prisiones guardadas por los más despiadados dioses y blandiendo nuestro lápiz contra cualquier sombra que se perciba en la penumbra.

Pernoctando con las luces crepusculares se someten nuestros pesados párpados al deseo de Hypnos quien nos ayuda a cerrar un nuevo día hasta que soñamos ser los guardianes del universo.

P.D: Para todos aquellos que seguimos disfrutando de la infancia.

Se puede escuchar la versión radiada en el programa de radio de El Abrazo del Oso del 10-07-11:
Guy de Maupassant y las mejores series de los 80

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Tristana (1969)

Tristana (1969)

Bajo el prisma de unas de las obras magnánimas de Luis Buñuel -basada en la novela homónima de Benito Pérez Galdós– descubrimos un espejo ideal de Toledo, un fiel reflejo de la belleza y amplitud de paisajes de nuestra capital. La secuencia de planos se van turnando en una visita guiada a la ciudad, desde los títulos de créditos bañados por el fondo del río Tajo y una de las múltiples postales a conservar, unidos a un titubear de campanas replicando el futuro pesar de Tristana, hasta inolvidables secuencias surrealistas de tinte terrorífico –ese inolvidable sueño del gong de campanazos con la cabeza de Fernando Rey en la Torre de la Catedral-.

Catherine Deneuve

Catherine Deneuve

El genio del artista de Calanda traslada los dramas de amores y desamores de don Lope, Tristana y Horacio de la capital a la Ciudad Imperial, adaptando y conservando los matices atemporales del Toledo de los años 70 a cinco décadas antes. Nos deslumbra con sus múltiples metáforas surrealistas tras el transcurrir de unos calmados callejeos: paseo de Recaredo, calle de la Ciudad, pasadizo de Balaguer, callejón de Santa Úrsula, plaza de El Salvador, plaza de Zocodover, calle de Santo Tomé, calle de San Clemente, paseo del Tránsito, plaza de las Capuchinas, plaza de Alfonso VI, calle del Ángel, plaza de Abdón de Paz, calle de Santa Justa… La acción transcurre y discurre por todos ellos, en una visita tranquila y guiada para deleitar los ojos de todos aquellos que no han tenido la ocasión de navegar por estos parajes enclaustrados en el tiempo.

Los momentos más impactantes corren bajo el yugo de nuestras mejores joyas arquitectónicas. El anteriormente comentado replicar del campanario no es el único protagonismo de la Catedral, siempre aparece sibilinamente como la pierna desaparecida de Tristana. El bailar entre las columnas del claustro de San Pedro Mártir y el patio del Hospital de Tavera, con Deneuve perdiendo y encontrando el amor. O ese sacrilegico beso a la estatua del cardenal Tavera.

Fernando Rey

Escena del sueño de Tristana

Para deleitarnos y enorgullecernos de pertenecer a esta provincia, de disfrutar de la magia del surrealismo tras los rincones de Toledo, de descubrir todos los misterios de sus paredes junto al de: ¡esa pierna!