B.C. 1675 – The Gillette Conga Drum Jingle (1957)

Dentro de cada uno de los estilos musicales están claramente marcadas todas sus pautas y referencias respecto a sus pioneros, aunque con una memoria impía nos olvidamos de algunos de los grandes precursores del siglo XX, dentro de ellos, es un gran desconocido, uno de los más importantes músicos contemporáneos, uno de los mayores genios del siglo XX, tanto a nivel musical como mecánico. Músico, compositor, pianista, director de orquesta, ingeniero, productor e inventor de instrumentos y estudios de grabación, convirtió el swing y el jazz en un divertimento totalmente accesible al gran público, mientras sus obras eran complejas composiciones, su velocidad, sus continuos cambios de ritmo y sus delirantes efectos otorgaban una apariencia cómica que llegaba a todos los públicos posibles, sin distinción de edad o grupo social.

Raymond Scott

Retrato de Raymond Scott

Inventor de los primeros secuenciadores y sintetizadores. Un genio visionario, con un enfermizo secretismo que le cerró las puertas al gran público, con un gran celo profesional y un exagerado perfeccionismo que no le impidió formar parte de la historia.

Nació en Brooklyn –New York- el 10 de septiembre de 1908 bajo el nombre de Harry Warnow, dentro de una familia de inmigrantes judíos de Rusia. Su padre tenía una tienda de instrumentos. Su hermano, Marcos Warnow, era director de orquesta, violinista y director musical para el programa de radio de CBS: “Your Hit Parade”, alentando la carrera musical de su hermano. Empezó estudios de ingeniería pero pronto los abandonaría para estudiar piano, teoría y composición en la prestigiosa Juilliard School Of Music, para posteriormente unirse a la banda de su hermano en la CBS, aportando sus arreglos y composiciones, para evitar comentarios del resto de componentes de la banda firmaba sus trabajos como Raymond Scott. Sus composiciones eran de lo más locas y extravagantes, las acompañaba titulando sus temas con los nombres más surrealistas: “Música de cena para una manada de caníbales enfadados”, “Año nuevo en una casa encantada” o “Confusión entre una flota de taxis al encontrarse con una tarifa”.

The Raymond Scott Quintette

The Raymond Scott Quintette

En 1937 formó su “quinteto” de seis miembros, reclutados de la banda de la radio, pasando a llamarse “The Raymond Scott Quintette”, desarrollando un legado de piezas de jazz-pop animadas y pegadizas con ecos de París, Turquía, México, África, Europa del Este y Arabia, fusionando jazz, pop de la época, música clásica, ópera y los ritmos de la jungla, revolucionando la música swing y ganándose el desprecio de los críticos por su música atrevida, humorística y juguetona. Sin tener apenas lugar para la improvisación, sus músicos tenían que aprender sus piezas sin permiso para transcribirlas, escuchándolas mientras las tocaba el piano. Los veía como meros instrumentos que le posibilitaban hacer música, y los tiranizaba, haciendo repetir y ensañar hasta conseguir lo que él pretendía. Perfeccionista hasta la extenuación y un tirano en potencia, los músicos no aguataban mucho en su grupo y los cambios eran constantes, el problema se solucionó con la llegada de las máquinas.

Cada aparición radiofónica era un tremendo éxito de audiencia, alcanzando sus singles cifras multimillonarias en ventas. Muchas de éstas composiciones las podemos disfrutar en la actualidad gracias al sexteto madrileño Racalmuto, que se dedica a recrear las obras compuestas por Raymond Scott y del grupo de John Kirby –otro de los grandes genios del swing y el jazz-.

Powerhouse (1939)

El grupo se disuelve en 1939, se convierte en una Big Band multirracial, fichando por la radio CBS como director musical entre los años 1942 y 1944. Atendiendo encargos para filmes y musicales, pero pronto se encerró en sus propios trabajos, abandonando la radio y entrando en un período frenético de creación, sin olvidarse nunca de la música popular, durante los restantes años formo otras bandas como The Secret Seven o la Raymond Scott Orchestra.

Antes, en 1943, vende todas sus composiciones a Warner Brothers, de manos de Carl Stalling, para sus cortos animados de “Looney Tunes” y “Merrie Melodies”. A Scott no le gustaban los dibujos animados y no llegó a escribir ninguna nota para ellos, pero gracias a los mismos, sus melodías fueron conocidas mundialmente, recordándole como el hombre que llevo el swing a los dibujos animados. Sus ritmos vivos y juguetones introdujeron un nuevo y sorprendente estilo de la música que encajaron perfectamente con los dibujos animados de la Warner, apareciendo hasta en 120 capítulos. Pero estás no han sido las únicas composiciones de Scott escuchadas en dibujos animados, se oyen en 12 episodios de la serie de “Ren & Stimpy” y en otras como: Los Simpson, Duckman, Animaniacs, Los Oblongs y Batfink. La única música que Scott compuso para acompañar dibujos animados fueron tres “jingles” electrónicos comerciales de 20 segundos, producidos en 1962 para “County Fair Bread”.

And The Cow Jumped Over the Moon (1960)

Desde aquí se vuelca totalmente en la música electrónica. Le gustaba rodearse de los aparatos de grabación más modernos, creando nuevos sistemas para modificar el sonido y para crear otros nuevos. Manteniendo contactos durante la década de los años 40 y 50 con otros pioneros como Les Paul –quien desarrolló las primeras guitarras eléctricas- o cuando un día quiso conocer a un joven constructor de theremins y lo invitó a su casa, aquellos aparatos impresionaron a aquel joven llamado Robert Moog, catalizando el posterior sintetizador modular Moog.

Raymond Scott

Raymond Scott rodeado de algunos de sus invento

En 1946 funda Manhattan Research Inc., una excéntrica compañía para diseñar y fabricar dispositivos y sistemas de música electrónica, exclusivamente de uso privado, para después meterse en la producción musical en publicidad y bandas sonoras para cine y televisión. Creó multitud de instrumentos electrónicos como los secuenciadores The Bass Line Generator y Circle Machine, un instrumento capaz de generar efectos de sonido como el Karloff,  patenta la Máquina Orquesta –un sintetizador electromecánico con un teclado que reproducía cualquiera de los instrumentos tradicionales y que incorporaba cintas magnéticas-, inventó la caja de ritmos Bandito The Bongo Artist, el teclado monofónico Clavivox, la Videola –una máquina que le permitía componer y grabar al mismo tiempo que veía las películas- o una consola de composición e interpretación llamada Electronium. Éste último fue adquirido por el jefe de la Motown Records, Berry Gordy, que contrató a Scott como director de investigación en 1971 y desarrollo de música electrónica durante varios años, trasladando su laboratorio de New York a Los Ángeles. Su inspiración se trasladó a otra clase de  inventos, dentro creando un reloj con alarma con voz, alarmas, sirenas, timbres, joyas electrónicas, cocteleras electrónicas, juegos electrónicos…

La producción de la compañía se extiende durante la década de los años 50 y 60, pasando por las manos de Scott la música de una gran diversidad de las mejores marcas mundiales: Sprite, IBM, Vim, Nescafe, General Motors

Vicks Formula 44 (1964)

Cada una de sus composiciones están impregnadas de un toque futurista, experimentando con todos aquellos artefactos creados por él, donde las secuencias aleatorias llevan el peso del tema y con cada nueva pieza se muestra a las claras la gran diversidad de registros de Scott, dejándonos en el punto de expresar que es uno de los pioneros de la música publicitaria.

Manhattan Research Inc.

Portada de Manhattan Research Inc. (2000)

Gracias al trabajo de los productores Gert Janblom y Jeff Winner tenemos la suerte de disfrutar del recopilatorio Manhattan Research Inc., escogiendo los trabajos más sobresalientes compuestos por Scott para la televisión en los años 50 y 60, en un excelente libro-disco de 144 páginas, que incluye entrevistas a los pioneros Robert Moog y Herb Deutsch –creadores del sintetizador-, gran cantidad de fotografías, recortes de prensa, anuncios de la época y unas completas explicaciones sobre el origen y características de cada una de las 60 piezas que incluye el doble cd.

IBM MTST The Paperwork Explosion (1967)

Una de las injusticias históricas cometidas contra Scott, es darle el apadrinamiento de la música “ambient” a Brian Eno, cuándo una década antes del lanzamiento mundial de “Discreet Music”, en 1963, Scott, con el apoyo del Instituto Gessell para el Crecimiento Infantil, publicó tres discos de música ambiental para ayudar al crecimiento intelectual y auditivo de los bebes, la trilogía llamada: “Soothing Sounds For Baby”, separándose cada uno de los volúmenes en diferentes tramos de edades y concibiendo una serie de repetitivas e hipnóticas nanas electrónicas que se turnan en una atmosfera de sintetizadores con un sonido futurista impregnados con ecos de los más diferentes títeres de timbres electrónicos. La trilogía estaba concebida para dar un supuesto beneficio para los niños, aunque valió a Scott para sacar adelante las patentes del electronium y el clavivox.

Portofino 1 (1962)

Raymond Scott

Raymond Scott rodeado de algunos de sus inventos

Su salud le impide seguir con su frenética actividad a partir de los años 70, nunca sin dejar de inventar y componer hasta su muerte en el año 1994. Su legado se nota artistas tan dispares como Brian Eno, Kraftwerk, Devo, Frank Zappa, Danny Elfman, Duke Elligton, Jean Michel Jarre, Damon Albarn, Doom o Madlib. Pero el mejor homenaje que podía recibir, lo encontramos con el estreno el año pasado del documental: “Deconstructing Dad. The Music, Machines and Mistery of Raymond Scott” (Deconstruyendo a papá: la música, máquinas y misterios de Raymond Scott), dirigido por Stanley Warnow, el único hijo del propio Raymond Scott. Stanley presenta el documental diciendo: “Puede que no os suene su nombre, pero sí que conocéis su música para los dibujos de la Warner Bros, y sus instrumentos musicales electrónicos sentaron las bases de los actuales sintetizadores y secuenciadores”. En él, su hijo, trata de acercarse a la figura de su padre, volcada totalmente en su trabajo dejando de lado a sus hijos, e intentando acercar la figura de su padre al gran público.

Scott fue un visionario respecto a la música del futuro, ya en 1949 decía: “Tal vez dentro de cien años, la ciencia perfeccionará un proceso de transferencia del pensamiento del compositor al oyente. El compositor se sentará en el escenario y simplemente pensará en su concepción idealizada de su música. En lugar de las actuales grabaciones musicales, las grabaciones transportarán las ondas cerebrales del compositor directamente a la mente del oyente”.

Temptation (1960)

Se puede escuchar la versión radiada en el programa de radio de El Abrazo del Oso del 01-05-11:
Raymond Scott, licántropos, Dachau y una del oeste

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